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lunes, 21 de abril de 2014

El verdadero "TU" - Alan Watts

Lo que el dinero no puede hacer.

 What if money was no object Español

Sincronicidad

Cables de un Universo Paralelo /¿Qué hay detrás de una coincidencia? 
Después de esta breve introducción al fascinante mundo de la sincronicidad, entremos en materia. Aquí lo interesante son las sincronicidades, las experiencias, lo que se vive y mistifica.  Estoy seguro de que todas las personas que están leyendo este texto sobre la sincronicidad —el cual pretende ser un espejo— han sentido el asombro medular de descubrir que una coincidencia en sus vidas tiene un significado oculto. Es decir, que más allá de lo inefable y extraño que puede ser que yo me haya encontrado en la calle a una persona que no había visto hace años justo después de haber soñado con ella la noche anterior, o de que por alguna razón decido abrir un libro y en esa página “azarosa” me encuentro con la palabra extacta que  antes ya flotaba en mi mente, o tal vez estoy considerando viajar y salgo a la calle y veo las placas de un coche que dicen LSD, estas co-ocurrencias nos están diciendo algo, el universo o nosotros mismos estamos queriendo comunicar algo, algo que va más allá de la trivialidad cotidiana en la cual generalmente nos movemos. Veamos algunos ejemplos.
En su ensayo Synchronicity (1952) Jung relata un evento sincrónico  que ha pasado a ser un referente:
Una joven paciente soñó, en un momento decisivo de su tratamiento, que le regalaban un escarabajo de oro. Mientras ella me contaba el sueño yo estaba sentado de espaldas a la ventana cerrada. De repente, oí detrás de mí un ruido como si algo golpeara suavemente la ventana. Me di media vuelta y vi fuera un insecto volador que chocaba contra la ventana. Abrí la ventana y capture a la criatura mientras volaba hacia el interior de la habitación . Era la analogía más próxima a un escarabajo de oro que pueda darse en nuestras latitudes, a saber, un escarabeido (crisomélido), la Cetonia aurata, la «cetonia común», que al parecer, en contra de sus costumbres habituales, se vio en la necesidad de entrar en una habitación oscura precisamente en ese momento. Tengo que decir que no me había ocurrido nada semejante ni antes ni después de aquello, y que el sueño de aquella paciente sigue siendo un caso único en mi experiencia.

Jung interpretó que la aparición material de un escarabajo onírico tenía un contenido simbólico altamente significativo para el presente de su paciente. El escarabajo es un símbolo egipcio del renacimiento —algo que la psique dentro de un proceso de sanación o de alquimia necesita experimentar: morir para renacer en su sí mismo; los símbolos son el lenguaje de los sueños. Esta afirmación en la realidad “objetiva” de la imaginación subjetiva nos sugiere que la sincronicidad podría actuar como un vaso comunicante entre el mundo de la vigilia y el mundo de los sueños, erradicando, al menos parcialmente, la brecha supuestamente insalvable entre estos mundos. Según Braud y Anderson, la sincronicidad es  ”una coincidencia significativa entre un estado interno, usualmente de necesidad, y un evento externo inexplicable que corresponde a/o responde la necesidad”.
Siguiendo este tren de ideas podemos hablar de algo como un “dreamwake continuum“, similar a Alcheringa, el “Tiempo del Sueño” de los aborígenes australianos, en el que se disuelven las fronteras entre lo que soñamos y vivimos, es más, lo que hacemos soñando se filtra a la realidad y se convierte en lo que vivimos —posiblemente las ideas platónicas y los arquetipos que gobiernan el mundo en la psicología jungiana se proyecten a nuestra realidad desde estos espacios astrales de ensueño. El mismo Jung percibió esta analogía creativa en la sincronicidad: “La sincronicidad en sentido estricto solo es un caso especial de un orden general acausal que da lugar a actos de creación en el tiempo“. De manera más poética, Octavio Paz había dicho: “Hay que dormir con los ojos abiertos /hay que soñar con las manos/soñemos sueños activos de río/buscando su cauce/sueños de sol soñando sus mundos”.  Una disciplina etérea probablemente rendirá frutos: las imágenes que generamos en el fuero interno —con el fuego interno— se podrán volver vibrantes edificios para experimentar los deseos narrativos más profundos de nuestro espíritu. 
Regresando a las experiencias puntuales de sincronicidad —y es inevitable tomar excursiones momentáneas para conectar diversos aspectos, cauces no lineales que confluyen simultáneamente tejiendo un mandala más complejo— recordemos que Jung escribió que el caso del escarabajo dorado fue el más sobresaliente ejemplo de sincronicidad que vivió. Tal vez esto sea cierto pero quizás haya una sincronicidad entrelazada a Jung aún más sorprendente. En el marco del 40° aniversario de la muerte de Carl Gustav Jung, la Dra. Irene Gad contó la siguiente anécdota sincromística:
La tarde en que Jung murió, una gran tormenta eléctrica estalló sobre su casa en Künsnach, como si la naturaleza misma se hubiera movilizado a reconocer el evento. Y casi justo en el momento en el que murió, un relámpago atronó su árbol favorito en el jardín. Algunos años después Laurens van der Post estaba haciendo una película sobre la vida de Jung. La última secuencia iba a a ser filmada en la casa de Jung. 
Laurens van der Post continúa:
Cuando llegó el momento de hablar directamente a la cámara de la muerte de Jung y  empecé a describir cómo un rayo demolió su árbol favorito, otro rayo cayó en el jardín. El relámpago sonó tan fuerte que me produjo un sobresalto. Y hasta la fecha, el sobresalto, el relámpago y el impedimento de habla que me provocó pueden ser vistos en la película, así como el rayo aparece en la pantalla sobre el lago atormentado y los árboles agitados por el vendaval.
El relámpago, se sabe, es el símbolo de la divinidad suprema en diferentes culturas y  evoca una especie de muerte luminosa. El árbol evidentemente es el símbolo más común de la vida. Jung se habría servido un festín simbólico para analizar esta, su última sincronicidad. De cualquier forma parece una tributo merecido del universo —un broche de oro Ouroboros— que el padre de la sincronicidad haya dejado el mundo con una sincronicidad tan especial. Un sí celestial,  una caravana cósmica o un dios que le cierra el ojo. Y a la vez el rayo en el cielo como un eterno signo de interrogación, de un enigma que pese a tener un momento de desnuda claridad, sigue ahí.
SINCRONUMEROLOGÍA
Los númenes de la sincronicidad, esos geniecillos de las manecillas de la realidad, también habitan en los números. Uno de los casos más comunes en la actualidad es el fenómeno del 11:11. Cientos de miles de personas, acaso por la sugestión mental del New Age o por un código planetario en aras de activarse,  reportan tener momentos epifánicos constantemente detectando esta hora. “Sí, la sincronicidad. Estás codificando tu propia vibración y permitiendo que tu conciencia te recuerde que estás en esa vía,  cuando estás en esa frecuencia. Algunos individuos usan diferentes números en diferentes momentos”, dice Bashar. Lo interesante de esto es que el llamado reloj biológico interno parece derramarse, como el tiempo líquido de Dalí, hacia el mundo externo, el cual, entonces, se convierte en nuestro espejo —un espejo como el de Alicia.
La sincronicidad numérica más popular en las dimensiones que frecuentamos en Pijama Surf es la del número 23, la cual ha sido popularizada por Robert Anton Wilson, uno de nuestros escritores favoritos:
Escuché por primera vez sobre el enigma del 23 de William S. Burroughs, autor de  Naked LunchNova Express, etc. Según Burroughs, él había conocido a un tal Capitán Clark, cerca de 1960 en Marruecos, quien había presumido haber navegado 23 años sin accidentarse. Ese mismo día, el barco de Clark tuvo un accidente que mató a todos abordo.  Cuando Burroughs estaba pensando en este crudo ejemplo de la ironía de los dioses, esa tarde, un boletín en la radio anunció el choque de un avión en Florida. El piloto era otro capitán Clark y el vuelo era el 23.
El caso del número 23 en la mente de uno de los escritores más psicodélicos pero también uno de los menos crédulos nos conduce a un extraño túnel de realidad:
El 23 de julio de 1973 tuve la impresión de ser contactado por algún tipo de inteligencia avanzada del sistema estelar binario de Sirio. He tenido extrañas experiencias psíquicas como esa durante algunos años y siempre las registro cuidadosamente, pero me niego a tomarlas literalmente, hasta que o solo si obtengo evidencia de naturaleza objetiva que las sustenta.
Anton Wilson descubrió que el 23 está estrechamente asociado a Sirio. Los sacerdotes egipcios empezaban sus rituales dedicados a esta estrella (a su vez asociada a una divinidad) el 23 julio, fecha en la que empiezan los días de la canícula. Sirio está en la constelación del Canis Mayor. Anton Wilson encontró múltiples coincidencias relacionadas con Sirio, el número 23 y ciertos fenómenos que ocurrieron en su vida (algunas de las cuales pueden consultarse aquí). Quizás lo más sobresaliente fue el encuentro del libro The Sirius Mystery, en el que Robert KG Temple propone, investigando a la tribu africana de los Dogon y su aparente conocimiento del sistema estelar binario de Sirio sin contar con herramientas tecnológicas que lo hiceran posible, que un contacto entre una civilización proveniente de Sirio y la Tierra ocurrió cerca del años 4500 AC. Algunos años después Anton Wilson, autor del libro Illuminatus! Trilogy, desestimó su creencia temporal de haber recibido comunicación astral y la atribuyó a diversos factores más terrenales. Como parte de su espíritu agnóstico, sin embargo, tampoco la descartó del todo.
Añadiendo un poco a este telar de conexiones, se me ocurre que el número 23 en nuestra época está sobre todo relacionado con Michael Jordan, quien lo usó inmortalmente en el dorso de su jersey. Curiosamente Jordan y sus Chicago Bulls durante años salieron a la cancha en la oscuridad con la canción “Sirius” de Alan Parsons Project. Este track en el disco original está mezclado con el track “Eye in the Sky”, el cual remite al Ojo que Todo lo Ve, al Ojo de Horus, que actualmente se asocia con la mítica y un tanto cómica sociedad secreta de los Iluminati, la cual tuvo en Robert Anton Wilson a su máximo crítico.



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jueves, 17 de abril de 2014

Carl Sagan: Lecciones de mortalidad e inmortalidad


Carl Sagan, doctor en astronomía y astrofísica, divulgador.



El famoso astrónomo Carl Sagan fue uno de los mayores divulgadores de la ciencia del siglo XX. Y ahora a 17 años de su muerte, sigue haciéndose presente gracias a su hija Sasha Sagan quién compartió un ensayo donde relata parte de las enseñanzas de su vida basándose en su visión del mundo científico.
El ensayo fue publicado el día de ayer en la revista NY Mag y es llamado Lecciones de la inmortalidad y de la Mortalidad de mi padre, Carl Sagan. Y en él relata cómo su padre le respondió tras preguntarle de si alguna vez volvería a ver a sus padres después de su muerte.

Como Carl Sagan le describió la muerte a su pequeña hija.


Cuando la hija de Carl Sagan estaba en primaria, le preguntó la razón por la que nunca había visto a sus abuelos paternos. Ella misma cuenta la experiencia en una entrevista reciente para The New Yorker.

Un día le pregunté a mi padre acerca de sus padres. Conocí íntimamente a mis abuelos maternos, y quería saber la razón por la que nunca había conocido a mis abuelos paternos.

- Por que han muerto - contestó con cierta tristeza.

- ¿Los vas a volver a ver alguna vez? - pregunté.

Después de pensar cuidadosamente, mi padre contestó que no habría nada que le gustaría mas en el mundo que volver a ver a sus padres, pero que no tenía ninguna razón o evidencia de una vida después de ésta, así que era necesario resistirse a la tentación de pensar que así sería.

- ¿Por qué? - insistí.

Entonces me explicó, de manera muy cariñosa, que puede ser peligroso creer en cosas simplemente por que quieres que sean ciertas. Puedes ser engañado si no te cuestionas a ti mismo y a los demás, especialmente a gente en posiciones de autoridad. Me dijo que todo lo que es verdaderamente real puede resistir el escrutinio.

Hasta donde puedo recordar, esta fue la primera vez que comencé a entender la permanencia de la muerte.

Artículo completo: http://nymag.com/thecut/2014/04/my-dad-and-the-cosmos.html
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 En El mundo y sus demonios nos encontramos con su última enseñanza a las gentes sencillas de todo el mundo, lúcida y magistral:
“Si no somos capaces de pensar por nosotros mismos, si somos renuentes a cuestionar la autoridad, entonces somos sólo marionetas en las manos de quienes están en el poder. Pero si los ciudadanos están educados y son capaces de formarse su propia opinión, entonces los que están en el poder trabajarán para nosotros. En todos los países, deberíamos enseñar a nuestros hijos e hijas el método científico y las razones por las que existe una Declaración de Derechos. Y con ello, una cierta dosis de honestidad, humildad y espíritu comunitario. En el mundo acosado por los demonios donde vivimos por el mero hecho de ser humanos, esto puede ser todo lo que se interponga entre nosotros y la oscuridad.”
Ver también : http://www.lapizarradeyuri.com/2010/09/09/carl-sagan-el-maestro-de-millones/
http://www.astro-digital.com/3/sagan.html

Esto está genial : http://www.historiasdelaciencia.com/?p=376
Carl y Nick Sagan
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Citas......
“La verdad no demanda creencias. Los científicos no unen sus manos cada domingo, cantando ‘¡Sí, la gravedad es real! ¡Tendré fe! ¡Seré fuerte! Creo en mi corazón que lo que sube tiene que bajar. ¡Amén!’. Si lo hicieran, pensaríamos que están bastante inseguros de ello.” Dan Barker ex-predicador
Lo conocido es finito, lo desconocido infinito; desde el punto de vista intelectual estamos en una pequeña isla en medio de un océano ilimitable de inexplicabilidad. Nuestra tarea en cada generación es recuperar algo más de Tierra.
Thomas H. Huxley
“Sí Jesús hubiera sido ejecutado hace veinte años, los niños católicos irían a la escuela con sillitas eléctricas en sus cuellos en lugar de cruces”. Lenny Bruce
“Si vamos a enseñar ‘la ciencia de la creación’ como una alternativa a la evolución entonces, también deberíamos enseñar la teoría de la cigüeña como una alternativa a la reproducción biológica”. Judith Hayes
“La teología nunca ha sido de gran ayuda, es como buscar, a medianoche y en un sótano oscuro, a un gato negro que no está ahí”. Robert A. Heinlein
Ahora se suele criticar a la televisión por transmitir tanta violencia, cuando más cruel ha sido la Biblia: en sus páginas se come a niños, se llama a matar a los enemigos, se queman casas, se sacan los ojos a los hombres. Los dueños de la televisión moderna no han inventado nada nuevo” Ryszard Kapuscinski periodista y escritor polaco

-La religión es la mejor estafa: nadie vuelve de la muerte a denunciarte.

Citas :
De la Ciencia y sus demonios

jueves, 10 de abril de 2014

ECMS EN PERSONAS INVIDENTES

La ceguera aumenta las sensaciones en esta clase de experiencias

Mado Martínez

Por insólito que parezca, las personas ciegas pueden ver durante una experiencia cercana a la muerte (ECM). Eso es, al menos, lo que ellas mismas aseguran. Para quienes han vivido esta clase de trances, la sensación de ver por vez primera resultó entre confusa y aterradora. Otros, en cambio, la describieron como maravillosa. En cualquier caso, los relatos de todos ellos constituyen una de las evidencias más poderosas y sugerentes de que la consciencia sobrevive a la muerte, como así han constatado numerosos investigadores en este fascinante campo. 
La doctora Elisabeth Kübler-Ross fue una de las investigadoras más influyentes y prestigiosas en el campo de la psiquiatría y la tanatología. Pasó toda su vida estudiando las experiencias en el umbral de la muerte, estando, además, a pie de cama de cientos de miles de pacientes terminales, no sólo de aquellos que habían sobrevivido a una muerte clínica. Durante su carrera, obtuvo por su labor una treintena de títulos doctor Honoris Causa, concedidos por diferentes universidades norteamericanas y extranjeras, y es preciso decir que hay pocas personalidades científicas –si es que hay alguna– que haya logrado tantos.

Entre los innumerables testimonios que consiguió recopilar, se encontraban los casos de niños, suicidas, ateos y personas con diferentes creencias religiosas; también enfermos terminales, sujetos de distinta condición social, etc… Lo que nos llama poderosamente la atención cuando nos adentramos en los estudios llevados a cabo por Kübler Ross, son sus referencias a los casos de personas invidentes.

Según ella, en una de las etapas de la muerte, «los ciegos pueden ver, los sordos o los mudos oyen y hablan otra vez». Así lo contaba en su libro La Muerte: Un Nuevo Amanecer, donde, además, explicaba: «Hemos realizado un proyecto de investigación imponiéndonos como condición no tomar en cuenta más que a los ciegos que no habían tenido ni siquiera percepción luminosa desde diez años antes, por lo menos. Y estos ciegos, que tuvieron una experiencia corporal y volvieron, pueden decirnos con detalle los colores y las joyas que llevaban los que los rodeaban en aquel momento, así como detalles del dibujo de sus jerséis o corbatas. Es obvio que no podía tratarse de visiones».

EXPERIENCIAS FUERA DEL CUERPO
Para Kübler-Ross, el testimonio de las personas privadas de visión es uno de los más importantes a la hora de descartar cualquier posibilidad de alucinación, falta de oxígeno y otras causas aportadas por colegas médicos, escépticos a la hora de considerar el fenómeno de las ECM como una evidencia de vida después de la muerte: «Interrogamos a una serie de personas con ceguera total y fueron capaces de decirnos no sólo quién entró primero en la habitación para reanimarles, sino describir con precisión el aspecto y la ropa que llevaban los que estaban presentes, y en ningún caso los ciegos disponen de esa capacidad».

El investigador Harvey Irwing, conocido por sus estudios en el campo de lo paranormal, publicó en 1987, en la revista Journal of Near-Death Studies, un artículo sobre ciegos que habían sufrido una experiencia fuera del cuerpo –en inglés Out of Body Experience (OBE)–, en el cual daba cuenta de los 21 casos que había logrado reunir… (Continúa en AÑO/CERO 274).
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jueves, 3 de abril de 2014

La Bolsa y La Vida




miércoles, 2 de abril de 2014

FONTANERO Y BANQUERO