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domingo, 7 de diciembre de 2014

Miguel Á. Revilla, entrevista a personas que merecen la pena


'Este país merece la pena' (07/12/2014)



http://www.telecinco.es/estepaismerecelapena/a-carta/pais-merece-pena_2_1903680084.html


http://www.telecinco.es/_7177da54


El político más carismático, Miguel Ángel Revilla, entrevista a personas que merecen la pena. Entre ellas se encontrará con el juez Elpidio Silva, con Gervasio Deferr, y con una mujer que ya ha salvado la vida de tres niños.





domingo, 23 de noviembre de 2014

*MY FATHER´S DRESSING GOWN* HILDA Mª COUTO SERANTES



Dedicado a mi padre, escrito en inglés y compuesto por mi en colaboración con mi profesora Jaqueline  y con Ramón Manuel Freire R., teniendo un fondo musical consistente en el tema "My father´s eyes" de Eric Clapton


lunes, 4 de agosto de 2014

Judios hablan sobre el sionismo




jueves, 31 de julio de 2014

Gaza : Oficial de la ONU llora al hablar sobre bombardeos (VIDEO)



Una vergüenza lo que está pasando en Gaza

 Ki-moon: el ataque a la escuela es 'escandaloso e injustificable'
La ONU acusa abiertamente a Israel de bombardear sus colegios en Gaza

http://www.elmundo.es/internacional/2014/07/30/53d8da8a22601da97a8b4584.htmlBan

"Ayer por la noche fueron asesinados niños mientras dormían junto a sus padres en el suelo de un aula en un refugio de la ONU en Gaza. Los niños murieron mientras dormían; esto es una afrenta para todos nosotros, un motivo de vergüenza universal", afirma, en alusión al nuevo ataque de Israel contra una escuela-refugio en Gaza.
"La ubicación exacta de la Escuela de Primaria de Niñas de Jabalia y el hecho de que estabadando cobijo a miles de personas desplazadas fue comunicado al ejército israelí diecisiete veces", asegura la UNRWA.

GALICIA Protesta por carta del representante israelí

Israel declara 'enemiga' a Galicia


domingo, 27 de julio de 2014

Trágico verano caliente

Una placa falangista que se encuentra en la fachada de una casa en Ponte Canedo

MEMORIA 'DA LONGA NOITE DE PEDRA'. LA REPRESIÓN ...

dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/875894.pdf

No es este lugar para analizar en detalle ni quién estaba detrás de esa violencia, a qué intereses servía ni la estrategia de su amplificación por parte de sectores muy concretos. Basta tener presente el dato de que de los seis asesinatos por razones exclusivamente políticas documentados en la provincia entre abril y julio de 1936, cinco fueron cometidos por pistoleros falangistas y sólo uno, la misma víspera de la sublevación, por elementos izquierdistas.
Alguno hubo, bien es cierto, que destacó en tales afanes. De creer a su principal inspirador, durante los meses de mayo y junio funcionó en Ourense una 'sociedad conspiradora' patrocinada por Bautista J. Pérez de Cabo y Augusto Pacheco: los Caballeros de Santiago, un confuso grupúsculo que, en palabras del primero, pretendía contestar 'dignamente' la campaña de terror de las izquierdas; presuntamente contaría con la anuencia de Calvo Sotelo para organizar unas fuerzas de sublevación que no se sabe de dónde podrían salir y que los conspiradores prepararían en 'inexplicables' salidas nocturnas que sorprendían incluso a conspicuos falangistas
Pérez de Cabo habla después de consumados los hechos, cuando el tudense no podía confirmar ni desmentir los contactos que se atribuye; no obstante algunos indicios pueden citarse en su favor. En primer término las declaraciones del dirigente del Bloque Nacional sólo un mes antes del golpe en el sentido de que se necesitaban cuando menos 30.000 jóvenes que se uniesen al Ejército para garantizar el triunfo en la guerra civil que se avecinaba, pues era perfectamente consciente de que aquello no sería "una lucha fácil ni un golpe de mano cuartelero"; muy bien pudiera ser que tal 'grupo' formase parte de su estrategia para encuadrar a algunos miles de jóvenes que serían su aportación material al golpe militar. En segundo lugar la propia trayectoria vital de un hombre acostumbrado a la conspiración hasta su fusilamiento en los años cuarenta por desviar al mercado negro una partida de trigo con la que, presuntamente, pensaba financiar una maniobra de falangistas descontentos para forzar una orientación del Estado más acorde con el Nacionalsindicalismo
En todo caso, la 'sociedad' no tuvo relación alguna con la trama conspirativa y lo único que viene a documentar es la existencia de un estado de ánimo favorable al golpe en los sectores más reaccionarios de la población, su intento de crear las condiciones necesarias para que éste se acelerase y, una vez consumado, transmitir la impresión de que contaba con una amplia base social de apoyo.
Los 'elementos civiles' tuvieron, pues, en Ourense, un papel muy claro en la conjura: podían facilitar apoyos económicos -como no pocos hicieron-, suministrar información sobre elementos que pudiesen oponer resistencia activa al golpe y contribuir a la creación de un estado de ánimo favorable a la insurrección financiando la estrategia del cuanto peor mejor de Falange; pero, en ningún caso, debían tomar la iniciativa ni salir a la calle hasta que los militares controlasen la situación o estuviesen preparados para hacerse con la dirección de los principales centros de poder. Actuar, en definitiva, como simples elementos cooperantes.
El asesinato de Calvo Sotelo provocó, lógicamente, una gigantesca conmoción en toda la provincia que ni la férrea censura impuesta por las autoridades consiguió minimizar.
Resonaban todavía los púlpitos con las encendidas soflamas de no pocos sacerdotes cuando llegaron los primeros ecos de la sublevación en el Protectorado. Como en tantas otras partes las autoridades perdieron un tiempo precioso decidiendo si era mejor armar al pueblo o dejar paso franco al golpe. Y fueron, precisamente, los que menos dudaron los que se hicieron fácilmente con el control de la capital.
Resistencia propiamente dicha sólo la hubo en la zona oriental de la provincia, pero bastaron unas cuentas operaciones de limpieza para que, en menos de una semana, la 'pacificación' fuese completa. Guerra civil en sentido estricto no se conoció en la provincia dada su lejanía a los frentes bélicos; sólo una salvaje y desproporcionada represión, el inicio de la longa noite de pedra de que hablara el poeta Celso Emilio Ferreiro.
No faltan testimonios contemporáneos y corrientes historiográficas que persisten en señalar al 'descontrol' inicial que habría seguido a la toma del poder por parte de los sublevados como causa última de los numerosos asesinatos cometidos durante el trágico verano de 1936.
Entre la historiografía gallega, por ejemplo, C. Fernández persiste en exculpar a los militares de la participación directa en los paseos que atribuye a "una caterva de indeseables que, al amparo de unos ideales que nunca sintieron y a los que se acogieron cuando el alzamiento estaba ya consolidado, saciaron sus bajos instintos con la eliminación de seres humanos"; por su parte, J. A. Tojo, en su estudio sobre Julio Prada Rodríguez Memoria ‘da longa noite de pedra’ © Historia Actual Online 2004 131 Santiago, considera principales responsables a elementos pertenecientes a un sector radicalizado de Falange
Las cosas no fueron, desde luego, tan simplistas como se pretende aparentar. Consumado el golpe, el comandante militar de la provincia, Luis Soto, asume de facto el cargo de gobernador civil tras destituir al legítimamente designado por el Gobierno. Sin embargo, todas las disposiciones orientadas a garantizar el control efectivo de los diferentes centros de poder se canalizan en los primeros momentos a través de la Comandancia Militar. Así, es muy significativo, por ejemplo, que durante los días veintitrés a veinticuatro en que Soto se halla afectado por una misteriosa 'indisposición', J. Ceano, que asume interinamente el cargo de comandante militar, sea quien, en calidad de tal, proceda a la destitución de las comisiones gestoras de la Diputación y el Ayuntamiento de la capital sin intervención alguna de Gobierno Civil. Un Decreto de la Junta de Defensa Nacional de 27 de julio (BOE del 30) dará apariencia de legalidad y unidad a las destituciones llevadas a efecto por los sublevados disponiendo el cese de todos los gobernadores que desempeñasen tal cometido el día diecinueve. El hecho de que no contemplase previsión alguna en cuanto a nuevos nombramientos parece orientado a garantizar la unidad de mando en la persona de los respectivos comandantes militares de las provincias controladas por los rebeldes, dejando en manos de éstos la responsabilidad de nombrar gestoras municipales de su entera confianza o delegando en los gobernadores de nueva designación tal encomienda.
Hasta el día cinco de agosto se mantiene en Ourense tal unidad orgánica; en esa fecha es nombrado gobernador civil y delegado de Orden Público el teniente coronel Manuel Quiroga Macia, con lo cual el control militar de los principales centros decisorios se mantiene incólume. Desde hacía una semana, además, todas las corporaciones municipales, tanto las procedentes de elección popular como las nombradas por disposición gubernativa, habían sido disueltas. Según el texto del telegrama enviado por la Comandancia Militar, los secretarios municipales quedaban encargados de su gestión "de acuerdo con la autoridad militar local, que asume en estos momentos mi representación y donde no existiese dicha autoridad delegada de acuerdo con el elemento militar más caracterizado del Ayuntamiento".
Comienza entonces la etapa de los Delegados Militares, durante la cual se colocan al frente de las corporaciones a militares retirados, responsables de puesto de la Guardia Civil y, en ausencia de éstos, a personas 'de orden' y probada 'solvencia moral' que actúan de puente entre la vieja y la nueva legalidad todavía en proceso de decisión. Del papel asignado a las mismas por destacados apoyos de los sublevados son bien expresivas las palabras del Inspector Provincial de Requetés en la prensa local: "vigilar a los que escondían en sus casas a izquierdistas para la oportuna corrección". ¿Y qué sucede con el control de las milicias que proliferan de forma inusitada en toda la retaguardia? En víspera del golpe la Falange ourensana estaba descabezada. Su máximo responsable territorial, el ourensano Meleiro, se hallaba en Portugal gestionando, según su versión, arsenales de armas o atendiendo asuntos amorosos, según otras fuentes; algunos de sus más caracterizados dirigentes en Ourense estaban huídos, residenciados forzosos en diversas aldeas o en la cárcel. Pero por todo el rural, notables locales tradicionalmente vinculados a Calvo Sotelo o a la CEDA utilizaban sus clientelas para fundar secciones de FE de las JONS de las que ni siquiera la cúpula del partido tenía muchas veces noticia.
Este era el ambiente que se encontró Hedilla tras su llegada a Galicia, comisionado por la dirección nacional y con poderes equiparables a los de un teórico jefe territorial o inspector de la zona Norte, para transmitir las últimas consignas con relación a la participación de los falangistas en la inminente sublevación y poner algo de orden en el caos organizativo existente.
Consumado el golpe, Meleiro, seguramente aguardando que se clarificasen los acontecimientos, pierde un tiempo precioso en Portugal y cuando regresa se encuentra desposeído de facto de la jefatura territorial. En Ourense, durante las primeras horas del golpe, ejerció como teórico jefe el antiguo jonsista César Calafate, pero enseguida uno y otro se encontraron con la triste realidad de que las autoridades militares -con o sin el concurso de Hedilla, cuestión que las fuentes no permiten resolver de modo indubitable- ya designaran "Jefe territorial y Jefe provincial de toda su confianza y que no pensaban, por el momento, en cambiarlos".
El viejo cedista, juez municipal y redactor de El Debate, Bartolomé Mostaza, se hará cargo de la jefatura de Prensa y Propaganda, mientras el capitán de la Guardia Civil Tomás Pérez Rogina asumía la Jefatura del Negociado de Información y Prensa; en el mes de agosto sería elevado a la jefatura provincial de Falange por orden del mismísimo Consejo Nacional de FE de las JONS, cargo en el que permanecería sólo hasta mediados de septiembre en que marcha al frente siendo substituido por el capitán F. Pérez Iglesias.
Podemos concluir, por tanto, afirmando que sólo una semana después de declarado el estado de guerra los militares ourensanos controlan absolutamente todos los resortes del poder (Comandancia Militar, Gobierno Civil, ayuntamientos y mando directo de las milicias).
La cadena de mando permanece incólume, los diferentes centros decisionales están en perfectas condiciones para continuar desarrollando su labor y el entramado institucional no sufre nada parecido a un colapso. Y mientras todo esto sucede, la cunetas de las carreteras de toda la provincia, las aguas del Miño, el Sil y el Bibei y las laderas de los montes se tiñen con la sangre de izquierdistas reales y presuntos. Es tal la furia asesina que los ourensanos acuñan un nuevo substantivo para designar a las víctimas -los claudiados- y en sus casas se conjuga a diario el verbo claudear, en alusión a las claudias que maduraban en los arrabales de salida de la capital por donde cientos de infelices acudían a su cita con la muerte. Son los meses del terror caliente, cuando bandas de pistoleros aparentemente incontrolados recorren impunemente toda la geografía provincial en busca de sus víctimas.
Hace ya tiempo que abordamos la cuestión de las diferentes modalidades represivas ensayadas por el franquismo y los problemas terminológicos de las expresiones al uso empleadas por la historiografía para referirse a los asesinatos cometidos durante la fase del terror caliente. No es, por tanto, lugar para profundizar en exceso en esta cuestión, aunque sí para señalar que si bien en la mayoría de los casos el empleo de un u otro término (represión irregular, espontánea, incontrolada, arbitraria, ilegal o añadida o justicia oficiosa, de paseo o informal) responde a una cuestión meramente nominalista, otras veces no oculta una problemática conceptual que parece remitir a un modelo represivo que es ajeno a la voluntad del poder constituido y/o que se contrapone a otras manifestaciones de la violencia de carácter 'legal'. Nuestra propuesta de referirnos a una represión de naturaleza paralegal tiene la ventaja de señalar la existencia de unas determinadas manifestaciones represivas que preceden y coexisten al lado de otras de naturaleza institucionalizada, juridificada o normativizada sin mezclase con ellas pero, como veremos, practicada, alimentada y tolerada igualmente por ese mismo poder.
Ese terror caliente, la represión paralegal, no es en Ourense algo espontáneo que surja y se extienda a modo de contagio, sino una primera fase en la depuración de los elementos desafectos que forma parte de una estrategia global puesta en marcha por los centros decisicionales de los sublevados; que, como numerosos estudios se han encardo de poner de manifiesto en todo el Estado, se reproduce cada vez que se toma una localidad e incluso persiste en las últimas fases de la guerra. Su análisis y correcta compresión requiere diferenciar dos niveles: uno primario o director y un segundo inferior o secundario, condicionados por diversos niveles de influencia cuyo análisis pormenorizado, dadas las dimensiones de este trabajo, no podemos abordar; si, en cambio, podemos sintetizar brevemente su funcionamiento y principales actores a partir de las fuentes manejadas.
Respecto al nivel primario, y por lo que a nuestro ámbito de estudio se refiere, lo mismo en general Mola, en su condición de general en jefe del Ejército del Norte, como la propia Junta de Defensa Nacional (JDN) y el propio Franco una vez elevado a la condición de Generalísimo, conocían, toleraban y alentaban con su ausencia de actuación enérgica lo que estaba sucediendo.

Que pudiésemos documentar la aparición de cadáveres en al menos sesenta de los por entonces noventa y cuatro ayuntamientos ourensanos demuestra cuánto hay de verdad detrás de la afirmación de que la utilidad política del terror sólo existe cuando se publicitan sus resultados, y de ahí el interés en que todo el mundo pudiese contemplar los cadáveres ensangrentados de los 'enemigos de la patria'.
Con ello se lograba, además, un efecto multiplicador resultado de la transmisión a través del 'boca a boca' de tan macabros hallazgos, mucho más efectivo incluso que la publicitación en la prensa de los primeros fusilamientos. En este contexto, las gentes se sentían impelidas a significarse en las muestras de adhesión al régimen, confiando así poder escapar de la muerte.
Y a tales objetivos lo mismo servía el asesinato de un conocido dirigente político o sindical que la muerte de un vecino carente de cualquier significación. Por ello, sólo cuando aquéllos estuvieron plenamente asegurados, en la retaguardia aparecieron las primeras muestras de descontento por la magnitud de la represión y convenía ofrecer una imagen bien distinta ante las cancillerías europeas las autoridades militares adoptaron, también en Ourense, las medidas necesarias para encauzar los asesinatos.
En realidad sería más correcto decir que para controlar aquella porción de la represión que no se ejecutaba directamente a través de la cadena de mando, puesto que esta última seguiría practicándose hasta las fases finales del conflicto civil.
Serrano Suñer definió a todo este complejo normativo como la "justicia al revés", sin duda la expresión que más fortuna ha alcanzado entre los especialistas por su capacidad para definir con gran exactitud lo que realmente significó la decisión de los sublevados de conceptuar como rebeldes y sediciosos a los defensores de la legalidad republicana, delitos que "jurídica y hasta metafísicamente" era imposible que fuesen cometidos por éstos. Calificar, por tanto, de represión legal a la articulada a través de los consejos de guerra, aunque sea como contraposición a lo sucedido durante la etapa del terror caliente, no deja de ser un eufemismo que durante años contribuyó a que un sector de la historiografía reforzase, voluntaria o involuntariamente, la imagen de unos militares preocupados por reducir la represión al marco de la legalidad y ajenos a los asesinatos cometidos por unos falangistas descontrolados. El caso de Ourense demuestra claramente que represión paralegal e institucionalizada no pueden ser contrapuestas desde los parámetros de la legalidad o la legitimidad, porque ninguna de las modalidades que acogen resisten tan fino cedazo, pero sí desde la perspectiva del intento o no de recubrirlas de una apariencia de legalidad.
De la magnitud alcanzada por esta 'justicia al revés' son expresivas las nada menos que 2.214 personas encartadas por la jurisdicción de guerra en la provincia de Ourense entre julio de 1936 y diciembre de 1939 y un centenar de ejecutados en cumplimiento de una sentencia judicial (sin incluir a los contingentes de presos asturianos y leoneses ejecutados en el Campo de Aragón, los fusilados en la Prisión Central de Celanova por decisión del Juzgado Eventual de la Bandera de Falange de Marruecos y los ourensanos ejecutados en otras provincias que previamente se destacaran por su compromiso político o societario).
El continuo avance sobre territorio leal a la República ocasiona la detención de miles de prisioneros originarios, con frecuencia, de zonas que todavía no se encuentran bajo el control del bando nacional; a esto hay que añadir la población de amplias regiones a las que la 'lealtad geográfica' convierte de inmediato en sospechosa. A partir de ese momento ya no es posible atribuir responsabilidades de modo directo, dilatándose en el tiempo la comprobación de antecedentes.
Por lo que a los ourensanos se refiere, esta fase significa el alejamiento de las prisiones de la provincia de la inmensa mayoría de los condenados a penas de cárcel en consejo de guerra, mayoritariamente trasladados a centros muy distantes de sus lugares de origen, particularmente al penal de San Cristóbal (Pamplona) y a las prisiones de Burgos, Vitoria, Segovia, Astorga, Las Palmas, etc.
Pero aún así son cientos los que continúan como detenidos gubernativos en la capital. La mayoría permaneció largos meses en una situación de absoluta indefensión e incertidumbre, aunque con la creación del Servicio de Depuración de Detenidos Gubernativos, dependiente del Gobierno Civil, se intentó poner algo de orden en este capítulo. Su Oficina de Filiaciones no funciona a pleno rendimiento en Ourense hasta bien entrado el año 1937; a su cargo estaba la elaboración de una detallada ficha de cada preso organizada en torno a seis grandes apartados que, en conjunto, representan una fuente documental de primer orden para el conocimiento de las prácticas represivas y su evolución en este segmento de la población reclusa. Aunque ni en la actual Subdelegación del Gobierno ni en los archivos públicos se conservan fondos seriados que nos permitan reconstruir su evolución, el cruce de las que pudimos consultar con la documentación procedente de la cárcel de la capital nos permite realizar una aproximación cuantitativa que nos situaría en cifras próximas a los tres mil detenidos no sometidos a proceso militar. Tales fichas son, además, el instrumento básico para la elaboración de los listados de presos que periódicamente eran elevados por el Servicio de Depuración al delegado de Orden Público para que resolviese definitivamente sobre su destino de acuerdo o no con la propuesta realizada, ya que en esta última fase entraban en juego innumerables elementos (denuncias, amistades personales, sobornos, recomendaciones, mediaciones, etc.) en base a los que aquél tomaba la decisión final a no ser que instancias superiores ordenasen nuevas clasificaciones con un objetivo determinado.

CONCLUSIONES

Racionalizar en categorías para hacer inteligible la complejidad del fenómeno represivo no debe hacernos perder de vista lo esencial del mismo.
Y lo esencial es que no existen en Galicia dos represiones diferentes, la paralegal y la institucionalizada, sino un único proceso represivo como revelan la coincidencia de actores principales, víctimas y objetivos; un proceso, eso sí, dividido en dos grandes fases en las que predomina una u otra modalidad, aunque con presencia de ambas en las dos etapas. Una represión que, además, es marcadamente selectiva y no tiene más de arbitraria ni de indiscriminada que el hecho de ser ejercida por el poder sin sujeción a ningún tipo de responsabilidad y que alcanzó a prácticamente todos los estratos de la población ourensana.
Lo esencial es, en todo caso, que se dirigió contra aquellos sectores que ostentaban poder, reconocimiento e influencia social y se identificaran con posiciones republicanas, izquierdistas o anticlericales. Procediesen poder e influencia del ejercicio de una determinada profesión socialmente valorada, de su posición en el seno de la administración local, de su riqueza personal, de su capacidad para intervenir en el mercado y en las relaciones sociolaborales o, naturalmente, de su influencia ideológica y cultural sobre las masas. El cuadro se completaría con una nada despreciable masa de obreros y trabajadores a jornal que participaron en los principales conflictos que vivió la provincia durante la etapa del Frente Popular y en la resistencia a la sublevación, o fueron víctimas de rencillas y venganzas personales.
Una represión, pues, marcadamente de status; precisamente la que mejor se concilia con los objetivos perseguidos por los sublevados y por sus apoyos locales en la provincia, ya que se dirige contra aquellos que, por su capacidad de influencia sobre las gentes, suponían un más serio peligro para la consolidación del régimen en su proceso de institucionalización y para esa mezcla de nuevas y viejas élites que acceden o preparan el camino para el control del poder municipal y provincial.
Además, si se analiza la distribución geográfica de las víctimas de la represión franquista en la provincia de Ourense, comprobaremos la existencia de claras correlaciones -naturalmente no siempre mecánicas- entre intensidad de los acontecimientos revolucionarios de octubre, conflictividad sociolaboral, alteraciones del orden público y manifestaciones anticlericales durante la etapa del Frente Popular y resistencia a la sublevación con magnitud de la represión física, siendo mucho menores las existentes con relación a los niveles de voto izquierdista en las elecciones de febrero de 1936 en correspondencia con el gigantesco fraude electoral que se consumó en la provincia.
Es evidente que no toda la represión puede explicarse en base a estos parámetros, pues la actitud de un sacerdote, la intervención de uno o varios notables locales, la composición y el equilibrio de fuerzas de las diferentes milicias en una parroquia o en un ayuntamiento, el talante de un delegado gubernativo, la actuación concreta de un responsable del puesto de la Guardia Civil, la intervención de un militar retirado de alta graduación que residía en una determinada localidad, las complejísimas relaciones de familiaridad y vecindad, etc. son también factores decisivos en la modulación de su intensidad. Pero no es menos cierto que, casi siempre, porque el perdón y la compasión sólo fueron atributo de unos pocos llegada la hora de ajustar las cuentas, el posicionamiento de cada uno de estos autores estuvo determinado por la intensidad del conflicto precedente, por el grado en que la actuación previa de las víctimas de la represión afectó a sus intereses y a sus personas y, sobre todo, por la necesidad de eliminar cuanto supusiese un peligro para la consolidación del particular proyecto de dominación que defendían los sublevados
Fuente :

MEMORIA 'DA LONGA NOITE DE PEDRA': LA REPRESIÓN FRANQUISTA EN OURENSE (1936-1939)

JulRESUMEN/ABSTRACT

En este artículo se estudia el proceso de gestación de la sublevación militar de julio de 1936 en la provincia de Ourense y la represión que le sigue. Se destaca, en primer lugar, la temprana implicación de los elementos civiles y militares en el intento de golpe de febrero de 1936, demostrando así la falsedad de las tesis que ven en aquélla una respuesta a la violencia política dede la etapa del Frente Popular. Seguidamente se analizan la toma del poder y las particularidades de las dos grandes modalidades represivas en la provincia: la represión para legal y la institucionalizada. La identidad de actores, víctimas y objetivos permite concluir la existencia de un único proceso represivo dirigido a garantizar la imposición de un nuevo orden político y social mediante la eliminación física de todo aquel que representase un peligro para su consolidación. Represión, franquismo, sublevación militar, Ourense.
_________________________
ABSTRACT:

This article deals with the gestation process of July 1936 military uprising in the Ourense and the repression which comes after it. First, it emphasizes the early implication of the civilian and military elements in the coup d''état attempt of February 1936, demonstrating the falseness of theories which interpret this implication as an answer to the political violence of the period of Frente Popular. Next, the particularities of two great repressive modalities in the province are analyzed: the so called para-legal and the institutional repression. The identification of actors, victims and aims allows the author to deduce the existence of a unique repressive process designed to guarantee the imposition of a new political and social system through the physical elimination of anybody which endangers his consolidation. 

Variaciones en las formas de represión y resistencia popular en el mundo rural ourensano: 
1936-1946 

http://e-spacio.uned.es/fez/eserv.php?pid=bibliuned:ETFSerie5-B95C4B88-7B13-A69B-1D72-64F507FA5D88&dsID=Documento.pdf


O libro «Miss Ourense» recrea a intrahistoria da cidade de finais dos anos 60

viernes, 11 de julio de 2014

Gato sagrado

William S. Burroughs - A Man Within (subtitulado español)

Documental acerca de la vida y la obra del que fue calificado como el mayor exponente de la contracultura americana. Narrado por el actor Peter Weller, con imágenes de archivo inéditas hasta el momento y numerosas entrevistas a amigos y artistas como David Cronenberg, Iggy Pop, John Waters, Patti Smith, Gus Van Sant y Genesis P-Orridge entre otros. (FILMAFFINITY)
Subtítulos por "Sex and the Bici" blog.
sexandthebici.blogspot.com.es/




William S. Burroughs - A Man Within (subtitulado español) from Roberto García Tapiola on Vimeo.
Ver aquí :
http://www.teledocumentales.com/william-s-burroughs-a-man-within/

Marigay, el gato sagrado de Burroughs que se salvó de la leucemia gracias a la medicina alternativa

UNO DE LOS GATOS MÁS AMADOS DE WILLIAM S. BURROUGHS, MARIGAY, SU “GATO SAGRADO“, DESARROLLÓ EN ALGÚN MOMENTO LEUCEMIA FELINA, DE LA CUAL SE CURÓ SOLO GRACIAS A UNA MEZCLA DE HIERBAS CURATIVAS CONOCIDA ENTRE LOS INDIOS OJIBWE COMO TÉ DE ESSIAC.

William S. Burroughs con su gato Ginger, en el patio trasero de su casa en Lawrence, Kansas.
El gato por dentro
El escritor William S. Burroughs dio a conocer su gusto por todas las cosas felinas con su libro El gato por dentro, en el que se refiere a los gatos como “compañeros psíquicos” y “enemigos del estado” natos. En la última página de su diario, escrita antes de morir, Burroughs habla del amor como la cura máxima de todo. Utilicé esta cita en mi documental William S. Burroughs: A Man Within (burroughsthemovie.com). Pero lo que no menciono en mi película es que el amor del que estaba hablando era ese que sentía por sus gatos. El texto completo escrito en su diario dice:
La única cosa que puede resolver el conflicto es el amor, como el que yo sentí por Fletch y Ruski, Spooner y Cálico. Amor puro. Lo que siento por mis gatos que tengo ahora y los que tuve antes.
¿Amor? ¿Qué es eso?
El analgésico más natural que existe.
AMOR.
Burroughs también estuvo suscrito Cat Fancy durante muchos años, y guardó cientos de números en su biblioteca personal. En mayo de 2010, su agente, James Grauerholz, le propuso una historia a esta revista gatuna sobre el inquebrantable amor del escritor por sus mininos. Los editores de la revista deben haber quedado estupefactos con la propuesta, la cual comenzaba:
Mientras que William S. Burroughs es considerado uno de los escritores más importantes del siglo XX, su genio artístico queda muchas veces eclipsado por las historias de estilo de vida rebelde: fundador del movimiento Beat; su adicción a las drogas y su homosexualidad; el disparo accidental contra su esposa durante un borracho ensayo de William Tell; y, más tarde en su vida, su estatus extraoficial como el padrino del movimiento punk rock. Entre todas las historias extravagantes en la vida de Burroughs, la mejor (y más escondida), llegó al último: que en efecto encontró el amor y la redención antes de morir —a través de sus gatos.
Los editores de la revista (estúpidamente) dijeron que no estaban interesados, y ahí termino eso. Pero parece que Burroughs rio al último. Una búsqueda rápida en internet de las oficinas de Cat Fancy me llevó hasta la siguiente dirección: 3 Burroughs Drive en Irvine, California (el autor creía que el número tres tenía poderes especiales).
Hacia el final de su vida, el poeta Allen Ginsberg le preguntó a Burroughs si quería ser amado. “Depende… ¿por quién o qué?” respondió. “Por mis gatos, definitivamente”. Basándonos en comentarios como éste, no es de sorprender que a lo largo de los años haya cuidado a una larga lista de gatos en su casa en Lawrence, Kansas. En una ocasión, mientras discutía la posibilidad de un ataque nuclear con un joven amante, Burroughs dijo que lo que más le preocupaba de una lluvia radioactiva era qué sucedería con sus gatos.
Además de su devoción por sus amigos cuadrúpedos, Burroughs también sentía un gran amor por todo lo relacionado con la ciencia, lo oculto, la magia y la subversión de las tradiciones y los sistemas de control. Estudió en Harvard y asistió durante un breve periodo a la escuela de medicina en Viena, antes de dejar los estudios y comenzar su vida como escritor.
Roger Holden, quien vive en Lawrence y era un buen amigo de Burroughs, es un inventor que compartía el amor del escritor por los gatos, la ciencia y el cuestionamiento de las ideas convencionales. Roger se interesó en la ciencia a través de las computadoras, en particular “la síntesis de audio digital y la exposición al primer buffer de video basado en un chip de memoria hecho de silicón” (i.e., la televisión digital). Después inventó un sistema de cámaras para animaciones robóticas que se utilizó para hacer tomas de los libros en Reading Rainbow y lleva años trabajando en un sistema de proyección holográfica inspirado en el de R2D2, y espera lanzarlo al público a finales de 2012.
Este par colaboró en algunos proyectos durante los años que el escritor pasó en Kansas, incluyendo estereogramas 3D (lo que después se conoció como imágenes de ojo mágico) que más tarde se exhibieron en la exposición de arte Ports of Entry [Puertos de entrada] en 1996 en el Museo de Arte del condado de Los Ángeles.
Pero algo aún más importante en la historia de esta estrecha amistad, sucedió cuando la amada gata blanca de Burroughs, Marigay, se enfermó, Roger tomó la decisión de ir más allá de los tratamientos médicos tradicionales y usar métodos alternativos para salvarle la vida a la criatura que, según Burroughs, era “el gato sagrado”.
VICE: ¿Cómo fue que terminaste cuidando a los gatos de Burroughs?
Roger Holden:
 Lo visitaba una vez cada dos meses con algunos amigos, cenábamos y discutíamos cosas: ovnis y otros intereses mutuos. William se dio cuenta de que realmente me gustaban los gatos, y me preguntó: “¿Te interesaría tener un gato si te regalara uno?” Le dije que definitivamente. Un día me llamó y me dijo que un gato había aparecido en su pórtico. Había estado en un accidente automovilístico de algún tipo, y me dijo que lo llevó al veterinario, quien lo había curado. Después me ofreció el gato, y yo lo acepté. Al gato lo llamó Porch, porque lo había encontrado en el porche de su casa. Durante los siguientes años y hasta la muerte del gato, en 1995, William se hizo cargo de las cuentas del veterinario de Porch. El veterinario, cada que enviaba un informe médico o un recibo, se refería al gato como Porch Burroughs, así que siempre me referí a los gatos que William me regalaba con el apellido Burroughs. Porch contrajo leucemia felina. Fue algo muy triste. Intentamos curarlo usando todos los métodos tradicionales, pero eventualmente sucumbió a su enfermedad. Me dije a mí mismo que si recibía otro gato de William, y el gato tenía algún malestar, le buscaría algún tipo de tratamiento alternativo.
Muchos locales conocen la historia de cómo terminaste con Marigay, el “Gato Blanco” de Burroughst. ¿Cómo fue esto?
En enero de 1997, recibí una llamada de William en la que me dijo que estaba buscando un hogar para un gran gato blanco. Me preguntó si lo podría ayudar, porque al parecer el gato no se llevaba muy bien con los demás. Fui a su casa un par de días después para recoger al gatito, y [William] fue hasta su librero y sacó un libro llamado
 Cat in the Mysteries of Magic and Religion (Gato en los misterios de la magia y la religión) por M. Oldfield Howey. Abrió el libro en un capítulo sobre la historia de los gatos en la magia antigua y me dijo: “Éste es Margaras, el Gato Blanco; el gato sagrado”, y que debería leer un poco en este libro sobre el gato y su relación con la magia y la historia. De inmediato supe que este “Gato Blanco” que había encontrado era muy especial para William. Algunos conocían al gato como Marigay, pero más tarde lo apodé Butch Burroughs. Dejé que Butch deambulara por las calles de Lawrence, y era muy activo afuera y un poco agresivo. Pero adentro era muy amistoso.
En agosto de 1997, William falleció y coincidentemente, Butch desapareció por exactamente tres días. Después lo encontramos en un refugio para animales. Cuando Butch regresó a casa todavía lo dejaba rondar por las calles; sin embargo, un día en la primavera de 1999, un pastor alemán lo persiguió hasta la entrada de mi casa. Creí que todo estaba bien, pero a la mañana siguiente noté que lo habían mordido así que lo llevé con el veterinario favorito de William. El veterinario curó a Butch, pero durante la misma visita descubrió que Butch tenía leucemia felina terminal en estado avanzado. Me dijeron que le quedaban semanas de vida. Decidí, como me había prometido, que esta vez buscaría un tratamiento alternativo. Básicamente entré en un periodo de profunda meditación: una contemplación de mi fe en el universo y mi amistad con William. Esperaba que de alguna forma, quizá a través de la intuición, me llegara una respuesta. Busqué en internet varias soluciones complicadas y tratamientos propuestos por gente de todo tipo. Me encontré con un comentario oscuro de alguien que había intentado tratar a su gato con una mezcla de hierbas llamada té de Essiac, y que tenía increíbles propiedades curativas.
Por lo que entiendo, el té de Essiac es un tratamiento de los nativos americanos. También cabe resaltar que el gato fue encontrado en casa de Burroughs, la cual estaba muy cerca de Haskell, una de las pocas universidades para indígenas y nativos americanos, ¿cierto?
Sí. Investigué otro poco sobre este té y descubrí que estaba basado en una fórmula de los nativos americanos, desarrollada específicamente por un chamán ojibwe
. Decidí que la marca FlorEssence sería la mejor opción para comenzar el tratamiento. Es una mezcla de ocho hierbas, y consulté con los especialistas de la compañía para pedirles su ayuda. Me recomendaron que le diera a Butch una cucharada o dos al día, con un gotero o mezclando un poco en comida aguada. 
Si había buenos resultados, entonces podría reducir la dosis significativamente. Tres semanas después le hice unas pruebas de sangre en el hospital veterinario y determinaron que el número de células blancas había mejorado notablemente. A tal grado que el doctor me dijo que estaban llamado a Butch Burroughs “el gato milagroso”.
¿Cómo reaccionaste ante esto?
Estaba muy, muy emocionado por la noticia.
Decidí darle dos o tres meses antes de decidir si se trataba de un éxito absoluto o no. Para entonces, Butch ya había sanado casi por completo. Entre 1999 y 2005 Butch vivió un vida plena, la cual atribuyo directamente al uso del té de Essiac. Me dijeron que viviría máximo tres meses, pero vivió otros cinco años.
Tomaste la salud del gato y su bienestar en tus manos, una acción muy burroughsiana: romper con las estructuras de control para descubrir métodos alternativos de tratamiento. Burroughs seguía esta línea de pensamiento con cosas como la magia, la caja de orgón, la Máquina de Deseos, la Máquina de Sueños, la apomorfina y el yagé como tratamientos para la adicción, etcétera. Creo que realmente le habría gustado y habría apoyado tu decisión en el tratamiento de Butch. ¡Vaya éxito!
Lo veo como un éxito gracias a William, al gato y a mí. Considero que mi forma de lidiar con las cosas estuvo directamente influenciada por Burroughs. Tuvimos muchas discusiones sobre la exploración de métodos suprimidos y poco conocidos para mejorar la salud física. Por ejemplo, discutimos el rogón, la vitamina B1, los rayos de energía de Rife y ciertos ejercicios abdominales de yoga. Nuestras discusiones prepararon mi mente para buscar este tipo de soluciones para el Gato Blanco. Si William aún viviera en el plano físico, estoy seguro que le gustaría que se corriera la voz sobre los beneficios potenciales de subvertir los métodos tradicionales de curación.
¿Crees que tu prueba con Butch reveló fallas con el sistema médico tradicional, al menos en lo que respecta a la medicina veterinaria?
Sí, veo mi experiencia con
el Gato Blanco y el té de Essiac como una contribución a la investigación científica sobre su uso potencial para el tratamiento de enfermedades crónicas. Creo que puede ser un gran beneficio para las personas y las mascotas. Los estándares de la ciencia burocrática se interponen en el camino hacia la aceptación de la verdadera eficacia de dichos tratamientos. Es lamentable que estemos inundados de mensajes que nos dicen que los únicos medicamentos reales contienen químicos peligrosos que producen terribles efectos secundarios. ¿De qué nos sirve un “mejor acceso” a los seguros de salud si nuestra única opción de tratamiento son los estándares establecidos por las grandes farmacéuticas? ¿No sería genial si el legado del Gato Blanco, Marigay, fuera una luz blanca de verdad que cuestione al todo poderoso consejo regulador?
Sí que lo sería. Me parece que Burroughs veía a los doctores, veterinarios y sacerdotes como posibles agentes de un sistema de control establecido hace tiempo para mantener a las personas felices y obedientes a través de varios métodos para generar dinero, incluidos los antidepresivos y la religión. Supongo que para hacer más avances en lo que se conoce como “ciencia”, a veces debemos hacer nuestras propias investigaciones fuera del sistema de pensamiento aceptado.
Estoy completamente de acuerdo. Al mismo tiempo, quiero mencionar que William tenía un gran respeto por el veterinario y tuvo muy buenas experiencias con él. La ciencia que yo utilicé es del tipo que la gente puede explorar y está explorando por su cuenta. Por ejemplo, invito a la gente a estudiar las noticias recientes sobre cómo el uso del extracto de propóleos de abeja podría ayudar a reducir el tamaño de los tumores de cáncer de próstata.
Como escribiera Burroughs en The Cat Inside, “Joe coloca una caja para gatos sobre la mesa de juntas. Gentilmente saca un gato blanco. Los miembros de la junta se esconden bajo la mesa, gritando: ‘¡EL GATO BLANCO! ¡EL GATO BLANCO!’” Una adición a esa frase sería: “El Gato Blanco ha expuesto el fraude, el veneno, los tratos sucios; nuestro dinero, poder y control se desvanecerán”.
¿Dónde descansa el Gato Blanco?
Está enterrado con los otros gatos de William, en el cementerio de gatos en su patio trasero. 
The Cat Inside de William Burroughs: “El hombre es un animal malvado”
No creo que nadie sea capaz de escribir una autobiografía completamente sincera. Estoy seguro de que nadie podría soportar leerla: Mi pasado era un río maligno.
William Burroughs – The Cat Inside
Gato Encerrado (The Cat Inside) de William Burroughs es un texto híbrido, a medio camino entre el diario, la narrativa fragmentaria y el aforismo. Un libro no muy difundido en nuestra lengua pues fue originalmente publicado en una edición limitada el 86 y se mantuvo inédito en español hasta el 2007. A través de sus páginas conocemos más acerca de la intimidad del autor, los cual nos permite redescubrir facetas que los lectores asiduos a Burroughs intuimos en su prosa. Sospechas que en este libro se confirman con desenfreno y brutal honestidad.

Las frases certeras saltan como testimonios desgarrados, excéntricos rasgos de la sensibilidad creativa y animalística de William Burroughs – resalto lo animal en lugar de hablar de simples caracteres humanos, pues precisamente esa humanidad individual y colectiva es la que se tensiona con ímpetu al revelar los tipos de interacción que Burroughs – en 
primera persona – sufre en sus distintos periodos, infancia o madurez, estados oníricos y de diurna lucidez, estancias que abarcan procesos escriturales y la posterior difusión de sus obras a través de múltiples viajes por el mundo, siempre al alero de un felino que lo adopta o abandona, digo adopta y abandona –dejando claro que este sentimiento no siempre es material pues en algunos casos Burroughs es abrazado mágicamente por espíritus animales que lo reconfortan o atormentan en sueños apocalípticos o bajo la epifanía de un tótem que reorienta su percepción “Cuando tenía cuatro años tuve una visión en Forest Park, Sant Louis. Mi hermano iba delante de mí con un fusil de caza. Yo me había quedado rezagado y vi un pequeño ciervo verde más o menos del tamaño de un gato. Con claridad y precisión a la luz del sol de última hora de la tarde como si lo estuviera viendo a través de un telescopio. Más tarde cuando estudié antropología en Harvard, aprendí que se trataba del avistamiento de un tótem animal y supe que nunca podría matar un ciervo”.

En aspectos más mundanos, los animales que se suceden a lo largo de los relatos, domestican su vida, debido a que el animal impone su temple y personalidad a los hábitos del hombre que mal ha creído ser dueño o amo de seres que funcionan alienando nuestro cariño mientras reacomodan el entorno en base a sus necesidades, deseos y ansias de libertad.

Es paradigmático el caso del gato blanco, al cual Burroughs compara con un Niño Árabe: “Este gato blanco me volvería loco si tuviera que vivir en el mismo apartamento con él a mis pies, frotándose contra mi pierna, poniéndose boca arriba delante de mí, saltando encima de la mesa para meter las pezuñas sobre la máquina de escribir. Está encima de la televisión, está encima del tajo, está en el fregadero, está metiendo la pezuña en el teléfono. Yo estoy recostado sobre el aparador bebiendo algo. Cuando creo que está fuera, entonces salta encima del fregadero y pone la cara a sólo diez centímetros de la mía. Al final lo echo y cierro la puerta… como un niño árabe que sabe que se está portando mal también sabe que tarde o temprano lo echarás. No hay ningún problema, coge y se va, desaparece por un callejón en el incipiente anochecer, y, pam, ya se ha ido, dejándome con un ligero sentimiento de culpa”

Claro que el hombre, basado en su superioridad racional cree ser el amo y establece sus conductas destructivas, manías y prejuicios que traspasa a los animales, contaminando a otras especies, pero a ojos de Burroughs el gato es diferente y su libertad inquebrantable es prueba de una rebelión y autonomía que el hombre no es capaz de fisurar, el gato no está determinado por maniqueísmos y una moral dicotómica “El gato no ofrece ningún servicio. El gato se ofrece a sí mismo. Por supuesto busca cariño y protección. El amor no se compra a cambio de nada. Como todas las criaturas puras, los gatos son prácticos (…) Los perros comenzaron como centinelas. Es su función principal en la granja y en la aldea, alertar de lo que acecha, como cazadores y guardianes, y por eso odian a los gatos. <> (…) Lo único que hacen los gatos es ronronear y alienar el cariño del Amo, desde mi más sincero punto de vista de comemierda- Y lo peor de todo es que no saben diferenciar entre el bien y el mal”

Por tanto, rápidamente uno piensa en el concepto de familiar. La literatura de fantasía y la mitología nos ha aproximado con vehemencia a esa idea a través de los rasgos que hacen de un ciervo, gato, búho, cuervo u otro animal (incluso especies oscuras como los Imp o formas etéreas como un fuego fatuo o elementales) un espíritu protector o criatura arcana invocada por un brujo para estar a su servicio, ser su espía y fiel amigo, esta invocación recibe el nombre de familiar pues la sabiduría del animal queda dentro del círculo personal del arcano y el animal que contiene dicho poder y lealtad es traspasado a sus descendientes, Burroughs de este modo se vincula con dimensiones druídicas. “En los últimos años me he convertido en un devoto amante de los gatos, y ahora la criatura resulta claramente reconocible como un espíritu de gato, un Conocido. Cierto es que tiene parte de gato, y también de otros animales: zorros voladores, gálagos, colugos filipinos de enormes ojos amarillos que viven en los árboles y son inútiles en tierra, lémures con colas anulares y lémures ratón, martas, mapaches, visones, nutrias y zorros arena”

Burroughs a través de los sueños y pensamientos que expone en The Cat Inside, se declara un defensor de la dimensión mágica de la naturaleza ante las abrasiones que provoca el progreso: “La sustancia mágica para la conservación de animales está siendo retirada. Ya no está el ciervo en el Forest Park. Los ángeles están abandonando las alcobas de todas partes, la sustancia en la que se conservan los Unicornios, el hombre de las nieves, el ciervo verde es cada vez más fina, como las selvas tropicales y las criaturas que viven y respiran en ellas. Al igual que caen las selvas para hacer sitios a moteles y a Hiltons, y a McDonalds, todo el universo mágico está muriendo”

Su visión apocalíptica del mundo no es abandonada, lo grotesco y deforme, la degradación de la carne propia de la interzona se atisba en pesadillas que muestran la inocencia o belleza mutilada por una fealdad que nos supera “La Tierra de los Muertos… Una pesta a alcantarilla hirviendo, gas de hulla y plásticos quemados… yacimientos de petróleo… montañas rusas y norias llenas de maleza y enredaderas. No encuentro a Ruski. Grito su nombre… <<¡Ruski!¡ Ruski!¡ Ruski!>>”. Un profundo sentimiento de tristeza y aprensión. <<¡No debería haberlo traído aquí!>>. Me despierto con lágrimas corriéndome por la cara”.

Esta abominación que Burroughs desata con sus profundas pesadillas, dejando de manifiesto la estética del mal que nos rodea, se anida de modo explícito y voraz en el retrato de un hombre maduro de piel blanca y barba que impone su visión occidental del mundo, nuevamente una visión en exceso moralista y dicotómica, lista a escindir el mundo en buenos y malos y castigar duramente bajo la orden de sus prejuicios.

“El consejero era un hombre sureño con pinta de político. Nos contaba historias de hogueras, sacrificios animales de la basura racista del insidioso Sax Rohmer – Oriente equivale al mal, Occidente equivale al bien. De repente aparece un tejón entre los niños –no sé por qué lo hace, simplemente juguetón, amigable e inexperto como los indios aztecas que les llevaban fruta a los españoles y estos les cortaban las manos. Así que el consejero se apresura hacia su alforja y saca su Colt 1911 automático del 45 y empieza a disparar contra el tejón sin darle, equivocándose a cada tiro desde una distancia de un par de metros. Finalmente coloca su pistola a siete centímetros del tejón y le dispara. (…) Y pregúntate a ti mismo ¿Qué vida vale más?¿La del tejón o la de este perverso hombre blanco de mierda? Como dice Brion Gysin <<¡El hombre es un animal malvado!>>”

En ese sentido gatos e infantes, traviesos niños mágicos son los que deben ser protegidos por un guardián, pues ellos, fetos, gatos e híbridos son una prolongación de la magia en peligro de extinción. “Anoche encontré un gato de ensueño con un cuello muy largo y un cuerpo similar a un feto humano, gris y traslúcido. Lo estoy acariciando. No sé lo que necesita ni cómo dárselo. En otro sueño de hace años aparecía un niño humano con los ojos desorbitados. Es muy pequeño, pero ya camina y habla. ¿No me quieres?- De nuevo, no sé como ocuparme de la criatura. Pero ¡me he propuesto protegerlo y criarlo a toda costa! Es responsabilidad del Guardián proteger a los híbridos y a los mutantes en esa etapa tan vulnerable que es la infancia”.

Burroughs se plantea como ese guardián a lo largo de sus digresiones, allí radica también un crucial nodo de su percepción mutante, su escritura y arte fragmentario y discontinuo frente a la magia oculta y mutante de la naturaleza, en esta obra William B hace de forma genuina y desentendida de pretensiones una declaración de principios y un manifiesto de su genio “Mucho más tarde supe que había sido escogido para interpretar el papel de Guardián, para crear y criar criatura en parte felina, en parte humana y en parte algo aún inimaginable, que bien podría ser el resultado de una unión que no ha tenido lugar desde hace millones de años”.

Por tanto, una parte vital del libro radica en el modo que Burroughs introduce por medio del concepto de “funcionalidad” la manipulación que las sociedades humanas han dado a los animales, perros y gatos principalmente, pero incluye a otras especies – imponiendo tareas como vigilar, acompañar, entretener o el simple exotismo y contemplación que vivimos en los zoológicos, una reificación del comportamiento de estos animales determinados por nuestra crueldad y estupidez que hace de estos seres vivos por un lado símbolos de nuestra personalidad, rasgos que queremos resaltar o enaltecer, como diciendo que tal hombre es una fiera, o peor aún, haciendo de ellos proyecciones de nuestra violencia, miedos, morbo, rabia y control: “No odio a los perros. Sí que odio lo que el hombre ha hecho con el mejor amigo del hombre. El gruñido de una pantera es seguramente más peligroso que el ladrido de un perro, pero no es feo. La furia de un gato es bella, ardiente con una pura llama de gato, con todo el pelo encrespado y con crujientes brillos azules, parpadeando con los ojos encendidos. Sin embargo, el ladrido de un perro es feo, como el gruñido de un sureño cateto y mafioso y anti islamita… el gruñido de alguien que lleva una pegatina en la cintura con las palabras <<¡Matar a un maricón por Dios!>>, un gruñido con pretensiones de superioridad moral. Cuando ves ese gruñido en realidad estás viendo algo que, en sí, no tiene cara. La furia de un perro no le pertenece. Es dictada por su entrenador. Una furia mafiosa es dictada por los condicionantes del entorno”.

Burroughs en este texto da cuenta de la belleza del animal pero también del adiestramiento humano que no tiene límites y es capaz de imponer a su entorno, el odio y la neurosis que nos ha llevado a ser el mamífero más peligroso sobre la tierra, uno bípedo y desplumado que viste pantalones y piensa tener todas las respuestas respaldándose en sus cercas y armas, esclavizando todo a lo que teme o no entiende o piensa representa un peligro para su supervivencia. Ese temeroso hombre blanco que no tiene tapujos en decir ante la simple presencia de un milagro natural como el mítico hombre de las nieves vagando libre por su hábitat, espacio natural invadido para construir centros recreativos o plantas hidroeléctricas: “<<¿En tu opinión qué se debería hacer con estas criaturas si existieran?>>. Una oscura sombre atraviesa el horrible rostro de la chica y sus ojos brillan con convicción <<¡Matarlos! Podrían herir a alguien>>.” 
Creo que la última frase que Burroughs nos regala en este maravilloso y honesto libro da cuenta de su esperanza por la especie, capaz de reconectarse con su espíritu felino e híbrido y potencialmente salvarse de su limitada moral y sensibilidad miope “Nosotros somos los gatos encerrados. Somos los gatos que no pueden caminar solos y para nosotros sólo hay un lugar