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martes, 26 de junio de 2012

Mi Comic Preferido INTERVALO



Mi hermana y yo en los años 70 leíamos esta revista gráfica argentina porque nos encantaba su contenido de historietas que abarcaban diversos campos en cuanto a los temas. Los dibujos, el humor, lo poético, romántico y dramático con unos dibujos expresivos la hacian más que entretenida interesante y didáctica..Supongo que no era habitual su divulgación y venta, solo había un lugar en Ourense donde se vendieran ejemplares y era en la libreria-kiosco La Marina, en la calle de La Paz
Nunca nos olvidamos de aquellas lecturas motivadoras por ello me dedique a buscar su rastro por Internet y ¡ sorpresa ! he encontrado su rastro, ahora solo queda recuperarla.............

http://clubcomic.com.ar/comics/minoviayyo.htm

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Intervalo Anuario 24

El número de Intervalo que vamos a revisar fue impreso el 12 de Diciembre de 1985. Tiene una portada a color que representa a una pareja feliz, dibujanda dentro del marco de una estrella de cinco puntas sobre un cielo azul oscuro, no figura el crédito del artista. 
En los datos técnicos de la publicación se proclama como "Album de obras gráficas", figurando como Director Ruben W. Carnota y señalan a la empresa Blondatex de Argentina como su impresor. 
No cuenta con una sección dedicada al correo de lectores. El avisaje publicitario esta presente con la publicidad a Modern Schools (enseñanza de inglés y otros cursos que brinda), Insitutos Didácticos Asociados (enseñanza de cursos por correpondencia), E.D.P.I. Internacional (cursos sobre resinas plásticas, serigrafía y baterías), Primera escuela argentina de detectives, Continental School (clases de dibujo) y Universal Center (colección de cassettes denominada "Historia de los 5 Latinos". El humor se encuentra representado por dos viñetas que aparecen bajo el título de ¿Y su status? ¿cómo status? (color, pp. 68).
Dentro de la promoción de sus publicaciones, consideramos el saludo de la Editorial Columba por Navidad y Año Nuevo a sus lectores ("amigos"),Morgan ("Convicto en una celda en el siglo XXI... alguna vez fue el policía más duro y más honesto de todo el cuerpo..."), y el próximo número de Cinecolor Intervalo 51 ("Greta Garbo, mito y leyenda por Pedro M. Mazzino con dibujos de Falugi, Clásicos del Cine: El Delator...") incluye foto de la Garbo. 
Presenta el cuento Historia de adios y Noche buena del autor José Luis Arévalo, que cuenta con ilustraciones de Schaffer (color, pp. 19-26), donde se narra la historia de amor entre Matias y Alejandra, la misma que termina debido a que ella desea tener un futuro diferente en Brasil, esto origina que Matias caiga en una profunda depresión que lo lleva a ser internado en un instituto psiquiátrico. Pasan los meses y en vísperas de Navidad, Alejandra regresa y reconoce el error de haberlo dejado, pide perdon y la pareja se da una segunda oportunidad. La historia es contada por un amigo, que trabaja en el mismo periódico que Matías y que es testigo de lo sucedido. 
Reseña de contenidos:



Helena con Solo (E-72), dibujos de E. García Seijas y guión de Robin Wood, (color), pp. 4-17. La atractiva y audaz reportera Helena ha sido enviada a realizar un reportaje a un país del sudeste asiático (¿vietnam?), donde se viene librando una guerra civil y los Estados Unidos han enviado "instructores" para que apoyen al gobierno. Es así testigo de los horrores que la guerra efectúa sobre la población civil, encontrando para su reportaje que algunos soldados mercenarios apoyan obras en favor de las víctimas del conflicto, entre estas persona se destaca uno conocido como "Solo" a quién Helena buscará para entrevistar. El encuentro se da en plena ofensiva guerrillera, logrando a duras penas romper el cerco y huir. La derrota de las fuerzas del ejercito es inevitable y Helena tiene que embarcarse en el avión despidiéndose con un beso del soldado y aceptado la promesa de volverse a encontrar. 
Sara Dane con Infierno en el Mar (E-1), dibujos de A. Fernández, autor Catherine Gaskin y adaptación de Héctor Alba, (color), pp. 28-38. "La novela de la escritora Catherine Gaskin se basa en una vida real: la de Mary Reibey, que ha llegado a ser casi una leyenda en la historia de Australia. Una mujer sentenciada al destierro por algo que puede no haber sido más que una travesura infantil, y que se sobrepone a su destino, hasta torcerlo". En este primer episodio, la protagonista Sara Dane, encuentra como prisionera a bordo del navío "Georgette" con destino a Australia, el destino la convierte en la sirvienta de la señora Julia Ryder y se pone a cargo de sus niños. Su belleza llama la atención y origina que sea agredida por el señor Wilder, tercer oficial a bordo, logra defenderse y la oportuna intervención del joven oficial Maclay evitan se consuma tamaña cobardía. El amor surge entre ambos jovenes y Maclay desea que sea su esposa, pero Sara le pide que piensen con calma sobre la relación y que aprovechen en meditar, los días que aún faltan para llegar a puerto y desembarcar.
Mi novia y yo con Mufetta (E-191), dibujos de Carlos Vogt y guión de Robin Wood, (color), pp. 40-51. La mala suerte persigue al jóven Sixto Mufetta, "recomendado por un amigo del Gran Jefe", y es enviado con nuestro protagonista, el Tino Espinoza, a Hollywood para cubrir la entrega de los premios Oscar como enviados especiales de la Editorial Palomita. Durante todo el trayecto, las cosas alrededor de Mufetta sufriran con su presencia. En"Yanquilandia", el parecido de Sixto con el actor Rock Hill, hace que intercambien por un tiempo sus vida, generándose una serie de situacions cómicas con Mufetta y las novias del actor, los fans, los reporteros, culminando con su secuestro por parte de una mafia de apostadores. El Tino va en busca del verdadero actor para poder liberar a Sixto, pero los delincuentes se lo entregan y le perdona la deuda con tal de que se vaya. Aparentemente la mala suerte es contagiosa y durante la entrega del Oscar se aprecia que ahora tambien acompaya al actor Rock Hill. El retorno con Mufetta es preparado de una manera especial, y a nuestro entender legítima, por Espinoza.
La leyenda de la Quintrala con dibujos de Magallanes y guión de Alvarez Cao, (color), pp. 52-67. "Como dice el historiador chileno Benjamín Vicuña Mackenna en un escrito de 1877, entre las tradiciones y leyendas de pasados siglos, que ha conservado indelebles la memoria de las generaciones, existe una terrible, sombría, espantosa todavía y digna por lo mismo de ser investigada y ser dada a luz. Esa tradición es la de la siniestra Quintrala, la azotadora de esclavos a quien se le achaca la un sinnúmero de crueldades en la Gobernación de Chile dependiente del Virreynato del Perú. La presente no es una biografía pues no la hay exacta, y es apenas un retazo de la trayectoria de su vida contradictoria y rayana en la locura".
Cuentos de Almejas con La cruda realidad (E-182), dibujos de F. Pascual y guión de Pedro M. Mazzino, (color), 69-79. El maduro y viudo escritor Mariano Palma se enamora de la joven actriz Laura Caride, teniendo la oposición de sus hijos que ven en ella una persona que sólo desea cumplir con el objetivo, ser la protagonista de la miniserie de televisión que se va a realizar en base al último de sus libros. El exagerado esfuerzo físico que realiza, llevan a Mariano a sufrir una recaida de "un viejo problema de coronarias" que lo llevan al reposo y la medicación. Es escritor pide a Laura que lo deje, pensando que sería mejor para los dos, pero luego de un tiempo ella regresa para "vivir (con) el hombre maravilloso que me enseñó cómo era el verdadero amor".
Los últimos días de Gauguin con dibujos de Rezzónico y guión de Jorge C. Morhain, (color), 80-93. "Esta historia está inspirada en la vida del célebre pintor francés Paul Gaugin (1848-1903) y abarca solamente sus años finales en la isla de Tahití (Islas de la Sociedad), y Niva Oa (Marquesas) donde falleció, desilusionado por el fracaso de su vida y de su obra en Europa. La posterioridad se encargaría de reconocer sus altos méritos artísticos".
Informe sobre la vida con Diario de Schultz (E-12), dibujos de Mangiarotti y guión de José Luis Arévalo, (color), pp. 94-105. Brian cuenta la historia Adán Anderson, jefe de la página de Literatura del "Dublin Press", los cambios que llevan a este solitario y lírico bohemio a superar su soledad y encontrar el valor de la amistad, todo se inicia una nochebuena en que Anderson encuentra y lleva a su casa a un perro (raza dalmata o cercana), a quien pondrá de nombre Schultz, con él tiene un ser a quien atender y por quien preocuparse, comienza a escribir una especie de diario basado en esa relación. El tiempo le trae también un viejo amor llamado Mara, una relación que antes no se pudo concretar y que ahora se da una nueva oportunidad, pero lamentablemente el matrimonio no llega a darse y ella decide separarse de Adán. Por otro lado su salud le juega una mala pasada, una crisis cardiáca es superada gracias a la oportuna intervención de los vecinos, que llegar atraidos por los ladridos de Schultz. Anderson escribe "Hace rato que no escribo una sola línea en este diario. Schultz me ha salvado la vida. De no ser él, estaría muerto... Es curioso, casi ni pienso en Mara. Instintivamente uno busca apartar los pensamientos que nos dañan. Me ilusioné. De pronto tuve frente a mís esa ilusión hecha trizas. No importa. Habrá una ilusión nueva. Estoy seguro...".
Un detalle que considero importante y valioso es el poema que elabora el autor del guión, José Luis Arévalo, y que lo pone al inicio de la historia, no considero que sería solamente un justo resumen para esta historia, sino más bien la veo como un valioso punto de partida e inspiración para desarrollar este tema. Espero podamos llegar, algún día, conocer la respuesta por parte del señor Arévalo.
Rama y el hombre del norte con dibujos de Saichann y guión de Ray Collins, (color), pp. 106-116. Historia contemporanea, ambientada en un pueblo campesino de los Estados Unidos, a donde un buen día llega el citadino Riddle a establecerse y buscar empleo. El trabajo que consigue es como peón del rancho de Rama Manning y de su hermanito Ned. Los problemas van de la mano del "dueño" del pueblo el señor Thomas Dunson a quien no le agradan los extraños y que además tiene como interés el apropiarse del rancho de Rama, propiedad que se encuentra debiéndole dinero. Los Mannig tienen la esperanza de que su hermano mayor Cotton, les envie dinero desde la ciudad. El dinero llega faltando poco tiempo para que sean cobradas las deudas, y la verdad es descubierta por Rama que esta segura que el dinero no lo envió su hermano, Riddle es teniente de policía y fue ahí para quitarse el peso de haber herido a un asaltante, que resulto ser Cotton, pero que según dice ha logrado encariñarse con Ned y Rama. Ella le pide que vuelva a la ciudad, el se retira, luego de dos meses el teniente recibe una llamada telefónica, es Rama comunicándole que va a la ciudad con su hermano Ned.
Rival por Manuel Mujica Lainez, dibujos de Haupt y "versión libre" de Valentín Prado, (color), pp. 117-127. Trata de la rivalidad que siente el adolescente Ramón, hijo del cochero, de Pepa una niña muda que fue recogida casi muerta de frio por la cocinera de la casa de don Diego. Ella sufre los insultos y molestias de Ramón, que equivocadamente la ve como un enemigo. Pepa se encierra en un mundo ligado a la confección de muñecas que tienen la peculiaridad de hacerlas con la boca cocida. El tiempo pasa y la juventud llega para ambos, Ramón le da un beso furtivo y Pepa toma conciencia de su individualidad, retira los hilos que tapaban las bocas, una noche aprovechando la salida a un viaje de don Diego, ingresa a la casa del patrón y se contempla ante el espejo, "esa era ella. Se saluda a sí misma. Ahora sabía realmente quién era". Trabaja a escondidas haciendo una muñeca grande, casi de su tamaño, Ramón vuelve a rondarla y descubre la muñeca, en un arranque de ira la destruye y Pepa angustiada deja salir un grito que brota de su boca "como si hubiera recuperado el habla a través del horror. El hombre la miró sin entender lo que ocurría y, como quien está en presencia de una cosa milagrosa , la soltó y huyó despavorido a través de la noche".
No me pidas perdón con Reencuentro (E-5) por Jerry Hulse, dibujos de A. Fernández, adaptación de Rocío y Soledad Fernández, (color), pp. 128-138. Historia aparentemente baada en hechos reales, Jerry Hulse se encuentra a la espectativa de que su esposa Jody salga con bien de la difícil operación a la que ha sido sometida, el doctor le comunica que los resultados son positivos y cuando ella se recupera lo suficiente como para hablar, le pide a Jerry que busque a la madre y al hermano que hace buena cantidad de años no ha visto, con el apoyo de sus amigos del diario donde trabaja logra ubicarlos. Mientras esto sucede, Jody logra superar la etapa de convalecencia y es dada de alta, en el trayecto hacia su casa, le reitera a Jerry el deseo de buscar a su madre y a su hermano, la sorpresa es enorme cuando al bajar del automovil se encuentra con los familiares que deseaba con tanto énfasis encontrar, y queda muy agradecida por todo esto con su esposo. 
Alberto escribe un cuento por Marta Lynch, dibujos de Falugi y adaptación de Pedro M. Mazzino, (color), pp. 139-148. Alberto es un joven escritor que desea hacer un cuento, la historia de un ahogado que llega a una playa, y que causa un efecto importante sobre el pequeño pueblo cercano, consigue el apoyo de sus amigos de la oficina y de su hermana, con lo que se encierra en su cuarto, dedicado a un febril trabajo creativo, luego de varios dias concluye con el cuento, guarda los originales en el escritorio de su oficina, ese día se queda a trabajar hasta tarde, al terminar sale tranquilo y calmado a caminar, en el trayecto ingresa a una librería coge un libro, es de Gabriel García Marquez y trata sobre un ahogado, "Alberto pensó en su engendro muerto en el cajón bajo llave. Pensó en su ahogado que se llamaba Héctor y que era pobre, balbuceante y latimoso. Supo que el ahogado de la perfección se llamaba Esteban, no Héctor como el suyo. Cerró los ojos para no seguir viendo las frases del ahogado más hermosos del mundo, seguro ahora de que nunca sería suyo."
Gente de blanco con Los cuerdos y los otros (E-134), dibujos de Enio y guión de José Luis Arévalo, (color), pp. 149-161. El médico Alan Low nos cuenta su reación con uno de sus pacientes, el anciano señor Andrei Kubrik, que sufre de insanía crónica (producto de ser testigo de la muerte de su familia en un accidente automovilístico), y ya lleva años internado en la colonia siquiátrica. Se encuentra desde hace un mes en el hospital y se le ha diagnosticado que tiene una "neoplasia maligna en el páncreas", el anciano en sus momentos de lucidez comparte con el doctor Low las reflexiones que escribe. La víspera de la Navidad, Kubrick escapa del hospital al escuchar que su mal, definitivamente es terminal, camina sólo por las calles de Munich y decide regresar por que se da cuenta que las únicas personas que se preocupan por él son los profesionales que trabajan en el hospital y que ahora son su nueva familia.




RESCATANDO A "MI NOVIA Y YO"


Uno de los hitos insoslayables de mi educación sentimental yace en las páginas de una historieta. A todos luces, se trata de algo raro: probablemente yo sea el tipo que menos sabe de historietas. Leí, eso sí, como millones de argentinos, El Eternauta, que me fascinó con esa mezcla de ciencia ficción y épica criolla pero debo aclarar que no sé nada de comics importados, de historietistas argentinos, de Superman, de Boggie, el aceitoso, de esa tira que salía en la contratapa de Clarín donde unos tipos hablaban yo nunca supe de qué, de Batman, de cuál es la diferencia entre una tira diaria en un periódico y una historieta. Cada tanto leo o sintonizo alguna viñeta de autores actuales(Gustavo Sala, Liniers, Max Aguirre) pero tampoco veo en esto un contacto existente con la historieta: intuyo que es una disciplina donde sólo entran quienes hacen de ella un culto. Y yo hago culto de la música, de la literatura y del cine pero también sé que no se puede todo en la vida. Sin embargo –y para mi sorpresa-, además de la novela de Oesterheld, en medio de ese territorio polisémico donde se amontonan los objetos artísticos que nos cambiaron la vida abundan los diálogos y los personajes de una historieta en particular: Mi novia y yo.
Ya mismo dejo en claro que este texto oscila caer por una cornisa: no sé si tengo algo que decir sobre Mi novia y yo además de que es una historieta que tiene algunos episodios que merecen ser leídos. Sé que se publicó en los años 70’ o, mejor dicho, por cómo se visten los personajes imaginó que es una historieta que se publicó en los 70’ o los 60’, que tuvo su auge por aquellos años. En Internet se habla bastante de Robin Wood, su creador, pero no se ofrece cronología alguna sobre su obra. Tengo entendido, luego de leer algunas reseñas virtuales, que el tipo es algo así como un Osvaldo Soriano de la historieta: alguien muy exitoso y, por consecuencia, desdeñado por el círculo sofisticado de la historieta. En cuanto a los años en que Mi novia y yo se publicó, como ya he mencionado, tengo dudas: en un episodio titulado Feliz año nuevo, Tino Espinoza, el protagonista, dice estar despidiéndose de 1992, en otro, llamado ¿Magias a mí?, yes, se habla de 1986 como un año futuro. La biblioteca de Historieta del diario Clarín de hace unos años no reparó en la reedición de Mi novia y yo. Este hecho, nuevamente, me hace sospechar que la misma no es muy tenida en cuenta.
A esta altura se preguntaran qué tipo de historieta es Mi novia y yo. Como su título lo prefigura, no es una historieta de aventuras ni de soldados ni de monstruos mutantes ni de superhéroes, como los ignorantes en el terreno de la historieta creemos que son las historietas. Se podría decir que en sus mejores momentos, Mi novia y yo es una comedia pop que no teme introducir su nariz en la aventura y el terreno fantástico. Es decir: hay una novia quisquillosa, una Buenos Aires reconocible y un jefe autoritario, lo que podría hacer pensar en una biografía de hechos cotidianos, pero también hay un perro intelectual llamado Tom, seres con poderes sobrenaturales y científicos locos. Los diálogos de Robin Wood, tendientes a un humor lacónico y seco que abreva en la cultura popular y los detalles más nimios del absurdo colectivo, se enlazan a la perfección con los dibujos de Vogt, que le imprime a cada personaje la mueca justa para cada sensación. El efecto que provoca Mi novia y yo es el de estar ante personajes de carne y hueso, muñecos de papel que a las pocas páginas se nos hacen reconocibles y, por sobre todo, entrañables.
La anécdota central de la serie se mueve alrededor de los itinerarios de Tino Espinoza, periodista bueno para nada de una revista de actualidad, que tiene una novia rubia, el ya mencionado perro que traduce al griego y escucha conciertos de Von Karajan, el ya mencionado jefe fanático de Boca, el suegro atlético y un cúmulo de personajes que hacen su aparición fugazmente o con algún tipo de constancia. Los episodios suelen comenzar con un monólogo de Espinoza que sirve de introducción y pseudo-ensayo sobre la aventura que se relatará a continuación. Las interpelaciones al lector son reiteradas y tal vez uno de los detalles más graciosos sea que Espinoza suele recibir respuestas de éste: tomatazos, insultos, gritos de reprobación. Mi novia y yo puede ser entendida como una Sitcom –no es difícil imaginar a Espinoza con un micrófono, cual Seinfeld-, una secuencia de gags llevados a cabo por una pluma rápida y efectiva que a veces puede ser cursi o naif pero también capaz de regalar verdaderas visiones poéticas que exceden los siempre acotados globitos de diálogo: Se me duerme Buenos Aires en el hueco de la mano, con un postrer resabio de pavimento húmedo, de último cigarrillo y de primer café del amanecer. Buenos Aires se duerme y se despierta de sus sombras. Y es lindo poder estar ahí para verlo, se lee en un episodio titulado Mi novia la corista. Como las prosas de excepción suelen ser asimiladas al terreno poético, los mejores instantes de Mi novia y yo, como ocurre con El Eternauta, son pura literatura.
De todos modos, la mejor arma de Mi novia y yo está sustentada en los diálogos graciosos, frases poco rebuscadas pero nada fáciles de construir ya que se basan en un contrapunto genial que puede darse en la vida real. En sus momentos más hilarantes alcanzan niveles simpsonianos: Necesito hacer un trámite para que un perro vaya en avión a otro país, dice Tino. El trámite no puede ser hecho personalmente. Andá y traé a tu dueño, responde el tipo de la oficina, con una mirada llena de ironía. Otro punto alto de Wood es la constante parodia al lenguaje romántico de las telenovelas. Luego de una breve pelea, la novia de Tino llega a decir a éste: Ya no sos el que eras ni yo sería quién fui si negáramos que ya no somos lo que éramos ni lo seremos. Seamos lo que somos. En Conocer a Margarita, otro episodio, Tino debe ofrecer una entrevista a un grupo de estudiantes de periodismo. El resultado no tiene desperdicio:
-¿Cómo se siente siendo periodista?
-Amparado en mis derechos constitucionales me niego a responder.
-¿Se siente realizado?
-Sólo después del almuerzo, los días que como, claro.
-¿Qué es lo más importante de su vida?
-Bueno…Hay cierto perro que…
-¿Usted sería otra cosa si no fuera lo que es?
-Sólo siendo lo que podría ser siendo otra cosa que lo que soy.
-¿Escribe lo que cree?
-Usted no creería lo que escribo. Mi jefe tampoco.
El detalle sentimental de Mi novia y yo está en los finales, casi todos tendientes a realzar valores genuinos como la amistad, el amor, la bondad. En algunos casos, es cierto, el mensaje se vuelve meloso pero aún así uno puede reconocer partículas de autenticidad. Escrita en años turbulentos, más de una vez me pregunté qué papel jugaría un Tino Espinoza en esa sociedad ultra-politizada de los 60’ y 70’. Con el tiempo he comenzado a trazar un paralelismo entre el periodista de Wood y el Turco Zalim de Flores robadas en los jardines de Quilmes, de Jorge Asís, el tipo despreocupado, que está más allá de todo, ajeno a cualquier creencia ideológica y mirando de reojo el mundo. Sin embargo, a pesar de que Mi novia y yo tiene capítulos que denuncian, de un modo u otro, una sociedad basada en estereotipos estéticos errados (“Hay que elegir papá”), instan con ternura por la tolerancia entre diferentes países (“Sayonara, che”) y defienden a la juventud hippie del prejuicio general y particular del propio Espinoza (“Hoy, por mi masajista”), de ninguna forma se puede decir que es una serie contestataria como lo fue, por ejemplo, la segunda parte de El Eternauta, que al cargar las tintas sobre el hecho revolucionario perdió de vista la calidad. Una eterna frase hecha vuelve a tener sentido: nada es perfecto.
Pero, ¿dónde conseguir Mi novia y yo? Hasta hace poco en ningún lado: en 1995 se editaron dos tomos. Yo tengo entre manos el segundo y nunca supe del primero, titulado De cómo conocí a mi novia. Hace unos años vi una revista Intervalo con un episodio pero no tenía plata encima. Días atrás, con gran felicidad, descubrí que en el sitio de descargas Taringa habían subido muchos –tal vez todos- los episodios de Mi novia y yo. Recomiendo fervientemente los siguientes: Mi novia la corista¿Magias a mí?, YesSayonara, cheQué circoMillonarísimo; Conocer a Margarita; La noche del teléfono…o viceversaEl penique negroUn eslabón que no es de cadenaDe vacaciones con mi perro24 horas en la vida de un periodista. Las demás no alcanzan el nivel superlativo de otrora. La visión de los gestos que Vogt crea para el perro Tom y las frecuentes ironías de Wood auguran un buen momento. Ni más ni menos. Sayonara, che.
PD: Luego de investigar (durante 3 minutos) caí en una página que aclara que “Mi novia y yo” se publicó entre 1968 y julio del 75’. El episodio de 1992 debe haber sido un especial.



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CARLOS VOGT  EN  PRIMERA PERSONA, 
por Carlos Vogt (obvio)
0- VIUDAS DE COLUMBA
Es gracioso el nombre con que a Accorsi se le ocurrió bautizarnos a los que lloramos la desaparición de Columba. Sin embargo, creo que menos gracioso pero más acertado sería llamarnos los viudos de la señora Editorial.
(El siguiente texto fue escrito en los `80 para aficionados de una revista underground y posteriormente corregido y aumentado en 1997 y 2007, para su publicación en Blancas Murallas)
1- SECRET ORIGIN
Soy descendiente de alemanes, y en mi niñez me leían cuentos de un libro que aún hoy se sigue editando porque ha sido y es “libro de cabecera” de niños alemanes a través de generaciones. ERl autor, Wilhem Busch, filósofo, poeta y dibujante, narra en “Max und Moritz” (publicado alrededor de 1870-80) las travesuras de dos pibes, ilustrándolas en cuadritos; debajo de cada cuadrito, un texto en verso. Muchos años después me enteré de que esta obra inspiró la creación de la legendaria historieta “The Katzenjammer Kids” (“Los sobrinitos del Capitán”). Lo cierto es que yo también me sentí inspirado por ese libro de Busch para ponerme a dibujar historietas aún mucho antes de aprender a leer y escribir.
Como supongo habrá ocurrido con la mayoría de los ilustradores, pasé por la escuela y el secundario  haciendo miles de dibujos, ilustraciones y caricaturas para y de mis compañeros y profesores, y al llegar a los 18 años no tenía, por supuesto, ninguna duda sobre la carrera que iba a abrazar. Mi madre estaba lejanamente emparentada con la esposa de José Luis salinas, de manera que desde muy chico me llevaba  cada tanto con mis dibujos a visitar al maestro. Mis recuerdos más antiguos corresponden a la época en que José Luis dibujaba “Ellos2 para PATORUZÚ u “La historia de las Selvas Vírgenes” para EL HOGAR, además de su producción en color para almanaques y sus series publicitarias para aceite “Cocinero” y lanas “Mamita”; posteriormente, y a través de los años, la tira del “Cisco Kid”. Así, pues, en cuanto terminé el secundario fui a consultarlo sobre cómo  encauzarme en la profesión. Me sugirió no tomar clases de dibujo para evitar el riesgo de de que se me “contagiase” el estilo del profesor, teniendo en cuenta que mis trabajos ya mostraban una cierta, definida personalidad. Si es que me aconsejó perfeccionarme autodidácticamente en la construcción de la figura humana (tan fundamental en historieta como el enfoque y el movimiento) con ayuda del libro “Dibujo de Figura en todo su valor” de Andrew Loomis. Simultáneamente, fui practicando pluma y pincel, y armé una carpeta de muestras que presenté orgullosamente en revistas más y menos importantes. Empezando por PATORUZITO y terminando por RECREO… reboté absolutamente en todas.
En esa época se me presentó la oportunidad de entrar (a prueba) en la productora de dibujos animados BURONE BRUCHE (junto con OLIVA, creo, los primeros que produjeron películas para la incipiente publicidad televisiva). Son muchísimos los dibujos que hay que hacer en la animación de películas de pocos segundos y reconozco que, como práctica para “aflojar la muñeca”, este trabajo me fue de gran utilidad; también en lo que respecta al escorzo y variedad de movimientos de la figura humana (aún en su calidad de “monito”). Estuve cerca de un año en Burone Bruché, pero simultáneamente no dejaba de dibujar historietas, estudiando, puliendo, perfeccionando. Y había progresado bastante, cuando un amigo de mi familia me concertó  una entrevista con Pedro Seguí, excelentísima persona con quien tuve el gusto de volver a abrazarme recién veinticinco años después, en un Festival del Humor y la Historieta de Lobos.  Seguí no tenía trabajo para mí en su productora publicitaria, pero me recomendó a Tulio Lovato (“Rinkel el ballenero”) director artístico de PATORUZITO, donde volví a rebotar con mi carpeta de muestras…
2- EL DEBUT
Pero Seguí no se despreocupó de mí; al poco tiempo me llamó para que fuera  entrevistarme con su colega y amigo Juan Angel Cotta (hermano, creo de Blanca Cotta, actual cronista de CLARIN REVISTA) que era uno de los directores de  Editorial Muchnik (MUHCO GUSTO). Y Cotta me brindó la oportunidad de publicar mi primer trabajao como profesional. Fueron unas ilustraciones (tipo dbujo animado) para cuentos infantiles en la revista CHIQUITOS. Inmediatamente después, mi primera historieta “seria” (aunque el tema era de comedia): “Esta barra nuestra” en una nueva revista que se empezaba a editar, PANCHO. No recuerdo quién (o quienes) escribía los guiones.. Lo que sí recuerdo es que frecuentaban la editorial Manuel Peyrou (notable narrador, gran cuentista policial,  admirado por el propio Borges), Adolfo jasca (“Los tallos amargos”) y Luis “Lucho” Lanas (escritor y periodista nato). Este Lanas escribía el guión de “Capiango”, una historieta de tema gauchesco, en los tiempos de Güemes, que se publicaba en SUPERHOMBRE dibujada por Alberto Salinas quien, además, trabajaba en la editorial. Al poco tiempo Alberto tuvo que hacer el servicio militar y a mí me encargaron seguir con “Capiango”, tratando de mantener su estilo (que era el de José Luis) con el cual de todos modos yo estaba “emparentado”, por lo que no me resultó difícil. Casi simultáneamente se editó otra revista, HAZAÑAS, en la que publiqué una historieta una historieta de mosqueteros, “D’acier, el temerario”, también dibujada a pincel y en un estilo Salinas-Harold Foster.
            
3- EL ESTILO VOGT / EL ESTILO SILVESTER
Hablando de estilos: al margen de mi admiración por Salinas (y en una época en que todos los noveles historietistas seguían a muerte la línea de Alex Raimond) sentí yo una especial atracción  por John Cullen Murphy (“Ben Bolt”), Leslie Turner (“Capitán César”), Roy Crane (“Buz Sawyer”) y Bob Schoenke (“Laredo, ranger de Texas”), Admiraba de ellos el sentido de síntesis, la parquedad (“La parquedad es el alma del genio”, según Shakespeare. Creo que, involuntariamente, mi estilo se estaba convirtiendo  en una melange de todos ellos, sin que en el resultado se pudiese establecer concretamente la incidencia de uno de ellos en particular. Ahora bien, en alemán, Silvester es un concepto como Nochebuena o Pascua. Silvester es el último día del año (San Silvestre), más concretamente la noche en que se celebra la inminente llegada del año nuevo. Fue el 31 de diciembre de 1953 que me propuse arrancar con un nuevo estilo, el mío propio, en la primera oportunidad que se representase en 1954. Esa oportunidad se llamó “Doc Carson” y fue mi primer contacto con Oesterneld, que había sido contratado por HAZAÑAS. El tema era un western, el estilo de dibujo  completamente  distinto al de “Capiango” y “D’acier”, la técnica: pluma en vez de pincel, y el pseudónimo para firmarlo: “Silvester”, en honor al santo de fin de año inspirador de mi decisión.
Volví a firmar luego como Silvester mi historieta “Terco Thomas, boxeador” que se publicó en PONCHO NEGRO, simultáneamente con la historieta “Poncho Negro”, para la que los directores de Editorial Sugestiones me habían solicitado el mismo estilo de “Capiango” y que firmé como Carlos Vogt. El guionista, si mal no recuerdo, se llamaba Ortiz Noguera y era el autor de la serie radial, que se transmitía con parecido éxito a “Superman” y “Tarzanito”. El tema era tipo western, pero ambientado en un país latinoamericano no especificado (un poco a la manera de “Drago” de Hogarth ). Dibujada sobre guión propia en “Terco Thomas” (Terco Nathaniel Thomas, TNT en los puños) Silvester se dejó influenciar más definidamente por J.C.Murphy, en su entusiasmo por hacer un “Ben Bolt”, aunque partiendo de la línea argumental del esquema de "Tucho, de canillita a campeón”, una historieta del PATORUZITO de los años 40. Pero el asunto no terminaba de convencerme (tampoco “Poncho Negro”) y mi entusiasmo fue languideciendo hasta que abandoné ambas series, aunque seguí  escribiendo por un tiempo el guión de “Terco”, dibujado por Rodríguez Uzal, (un ex colega animador de Burone Bruché), para quién también escribía el guión de otra historieta de la revista, “El Apache”, personaje ambientado en el submundo parisino. Para esa época, en Muchnik decidieron dejar de editar SUPERHOMBRE y HAZAÑAS. El mismo día que lo supe, me presenté en Editorial Abril, donde uno de los directores, Julio Portas (Julio Almada, guionista de de “Fuerte Argentino”, MISTERIX) me recibió con esta maravillosa frase: “Hace tiempo que lo esperábamos…”
En Abril parecían todos muy impresionados por el trabajo de Silvester en “Doc Carson” y de inmediato encomendaron a Alberto Ongaro la realización de un guión para mi. Ongaro venía de viajar por el sur, y con las pestañas duras de hielo y demasiado entusiasmado como para escribir sobre cualquier otra cosa, creó “Tierra del Fuego”. Yo no encontré demasiada documentación sobre el tema, pero encaré la cosa como un western de Alaska situado en el extremo opuesto del mundo y el resultado fue satisfactorio. Había “atmósfera” y eso era lo principal. A todo esto, recién conocí a Ongaro personalmente cuando ya hacía dos meses que la serie se publicaba en RAYO ROJO. Y ahí pude constatar que él era ese tipo que paseaba un perro boxer por las inmediaciones de la estación Belgrano R y con el que me había cruzado una docena de veces. En esa época, Ongaro e Ivo Pavone vivían en el mismo hotelucho bohemio cercano a la estación. En “Tierra del Fuego” traté de terminar de pulir mi estilo Silvester, más aún porque ya no realizaba ninguna de las historietas que me ataban al estilo Salinas. Trabajaba al doble del tamaño de la revista y me pagaban la producción total de cada mes (creo recordar muy vagamente que eran $m/n 35 por cuadrito). Dibujaba cada aventura de la serie en tiras continuadas de comienzo a fin; luego los originales eran “acomodados” en la editorial (tijera y pegamento mediante) a las necesidades de la entrega semanal. En los anuarios (o SUPER RAYO) publicaban una aventura completa, ocasionalmente bajo el título de “Luis el fueguino” (no sé por qué). Tampoco sé por qué se decidió levantar la serie, que tenía muchos seguidores. Lo cierto es que  RAYO ROJO cambió de formato (más grande, dos tiras por página) y se le encargó al dúo Ongaro-Vogt  la creación de un policial. Así nació “Mark Cabot”, que Ongaro escribía muy bien pero que, para mi gusto, yo no dibujaba muy bien. Estaba lleno de dudas y no terminaba de conformarme lo que producía. Intentaba marchas y contramarchas a medida que la serie iba evolucionando y no lograba ponerme de acuerdo conmigo mismo, a pesar de que los editores estaban muy contentos con esa actitud mía porque, afirmaban, lejos de ir en desmedro de la serie, mi búsqueda la iba llevando a un nivel de calidad cada vez mayor. Por mi parte, con lo único que estaba conforme era con haber abandonado definitivamente mi pseudónimo y asumir la responsabilidad de “eso” que estaba haciendo estampándole mi verdadero nombre y apellido.
Quisiera cerrar esta etapa de mi producción profesional transcribiendo un comentario sobre “Mark Cabot” aparecido en revista DIBUJANTES Nº18, de enero de 1956: “La madurez técnica ha de ser, todavía, y por un tiempo, el principal problema de la obra de Vogt. En esta historieta ya se nota una evolución, aunque ofrece altibajos y cambios imprevistos. El argumentista Ongaro, con bastante acierto, presentó al comienzo un policía humano, lo cual significó, por lo menos, una originalidad. Vogt transportó las aventuras a un ambiente adecuado, con estilo yanqui, y bien logrado. (Es una pena que Ongaro no se dedique a pintar tipos y costumbres argentinos…) Últimamente, ambos parecen inseguros y no mantienen la calidad inicial.”
4- EN MISTERIX
No recuerdo si fue porque se produjo un “vacío” en MISTERIX o si se decidió reestructurar la revista; lo cierto es que Ongaro y yo fuimos llamados para pergeñar a dúo una nueva historieta. Hacía tiempo que en el mercado no aparecía una clásica de “capa y espada”, de manera que optamos por ese tema. Así nació “El Implacable”, para el que Ongaro se  documentó cuidadosamente y para el que yo tenía la documentación gráfica que me había facilitado cordialmente José Luis Salinas años antes para “D’Acier”, reunida en su realización de “Los Tres Mosqueteros”. En “El Implacable” volví a dibujar decididamente con pincel, completando sólo los detalles con pluma. Me gustaba hacer esta historieta y me gustaba codearme en la revista con “maestros” (jóvenes, pero ya consagrados) como Zoppi (“Misterix”), Solano López (“Bull Rocket”) y Hugo Pratt (“Sargento Kirk”). Me gustaba charlar con ellos. Ninguno compartía totalmente mi manera de ver la historieta, pero las más encendidas discusiones las tenía con Pratt, para quien sencillamente no existía otro nombre que Milton Caniff, en cuya obra, demás está señalarlo, había abrevado en sus comienzos. (De paso, un sentido homenaje al inolvidable Tano: creo que, en la historieta dramática, él llegó a ser el mejor de todos nosotros).
Cabría aquí, tal vez, intercalar un consejo para los historietistas que recién se inician: no se esfuercen en tratar de ser originales. Si les gusta el estilo de determinado maestro, síganlo; incluso cópienlo descaradamente. Será una excelente base para adquirir el oficio y, a la corta o a la larga, indefectiblemente, surgirá la propia personalidad que los irá alejando (total o parcialmente, según la mayor o menor cuota de talento) de aquel estilo original, para conformar otro que será, a su vez, original e inconfundiblemente propio.
Creo que debido a que Pratt se fue con Oesterheld cuando éste comenzó a editar FRONTERA y HORA CERO, “Sargento Kira” se dejó de publicar y hubo que llenar ese vacío de MISTERIX con otra historieta de cow boys. Edgardo Da Mommio (Moro), un buen escritor, columnista del diario EL MUNDO, creó a tal fin “Joe Gatillo”, un western que yo ataqué con enorme entusiasmo y echando el resto. No logró suplir en calidad de guión y dibujo al “Sargento Kirk”, pero ganó adeptos desde el vamos y llegó a ser un pilar de la revista. Debido a que aumentaban sus compromisos periodísticos, Da Mommio (una excelente persona que , lamentablemente, murió muy joven, pocos años después) no pudo continuar con el guión y éste fue seguido por Ray Collins (novelista, premio Planeta), un escritor “duro”, que golpea continuamente la sensibilidad del lector, sin darle respiro, con conflictos densos y prácticamente todos sus personajes son sometidos constantemente a situaciones límite. Ocasionalmente, “Joe Gatillo” fue escrito también por otros guionistas, sin que esto fuera en desmedro de la serie. Por mi parte, me dejé contagiar voluntariamente por algunas características del estilo Caniff-Pratt que me permitían cancherear mis cuadritos con miras a una mayor producción. En esta misma tesitura seguí luego con “Doc Carson” y “Lucky Yank” cuando Oesterheld contrató mis servicios para FRONTERA y HORA CERO.
En “Cachas de Oro”, en cambio, me esforcé en desplegar una mayor creatividad. El tema me incentivaba a ello. Por otra parte, volvía a aflorar algo subyacente en mi: el humorismo.
5- ACERCA DE H.G.O.
Según me  confesó Héctor Oesterheld, su fuente de inspiración eran los pocket-books (policiales, western, guerra, ciencia ficción) que leía en inglés y de los que tenía una nutrida biblioteca, que tuve oportunidad de ver en su casa de Becar. Así como a partir de “A la hora señalad” cambió el western en el cine, a  partir de la novela de Norman Mailer “Los desnudos y los muertos” cambió el estilo de la novela bélica y el lenguaje de todos los demás géneros editados en pockets. El muchachito justiciero, el héroe invencible, el sheriff insobornable y el inmaculado soldado aliado pasaron a ser lo que realmente fueron: hombres falibles, de carne y hueso. Oesterheld captó esto y, sumada a su indiscutible talento de cuentista, tuvo la gran habilidad de adaptar esta nueva modalidad del pocket-book a la historieta argentina, revolucionando tanto la narrativa (en cuanto al lenguaje que se empleaba) como al enfoque del tema y a la óptica desde la cual se visualizaba al personaje.  Quede bien en claro que no trato n remotamente de insinuar que oesterheld plagiaba los pockets, traduciéndolos y adaptando la trama directamente a historieta. Lo que trato de explicar es que también un argumentista creativo logra encauzar su personalidad a partir de un esquema que considera válido, como un dibujante encausa la suya a partir del estilo de un maestro que incentive su creatividad.
Nunca supe exactamente por qué publicaciones tan excelentes como las de Editorial Frontera desaparecieron en un lapso tan breve. Creo que fue por mala administración. Tampoco se lo pregunté nunca a uno de los hermanos de Héctor, Jorge Oesterheld, quien también escribía guiones en Frontera, firmando como Jorge Mora. Cuando ocasionalmente me encontré con él en el Golf de Palermo, tuvimos otras cosas de qué hablar…
6- LA MADUREZ ESTILÍSTICA
Lo cierto es que al cerrar Frontera (sé que entre el material que la editorial vendió a Europa había historietas mías por las que no se me pagó ningún plus o royalty) Francisco Romay, su director de arte, abrió su propia editorial adquiriendo MISTERIX y RAYO ROJO de Editorial Abril. En estas revistas publiqué “Joe Gatillo” y “Justiniano” con guiones de Ray Collins, y “El Quebrado” y “Brusco” sobre guiones propios. Siempre me gustó mucho el western y que (tal vez más en “El Quebrado” que en “Brusco”) al crear el todo, guión y dibujo, me vi forzado a redimensionar mi actitud frente a la historieta como arte, volviendo a la búsqueda, a experimentar variantes en mi estilo, trabajando con todas las luces con miras al resultado anhelado, que era el de presentarle mi verdad al lector con una bien fundamentada pretensión de que éste se dejase arrastrar gustosamente a mi mundo de ficción.
Mirando restrospectivamente, creo que en esa época alcancé mi madurez profesional. A partir de allí no tuve dificultades, luego, en ilustrar aventuras “unitarias” para INTERVALO, EL TONY, FANTASIA y D'ARTAGNAN, trabajando indistintamente a pluma o a pincel y haciendo un dibujo más o menos elaborado o cargado de negros de acuerdo  a la mayor o menor dramaticidad del tema. Pero siempre dentro de mi estilo, que recién volví a cambiar cuando, aguijoneado por un sorpresivo arranque de inspiración, decidí atacar un divertido guión de Cristóbal María Paz con un dibujo totalmente limpio, realista pero humorístico. Aquello no se “usaba” en Editorial Columba; lo más liviano que se había publicado  era el trabajo de Jorge Pérez del Castillo: dibujo limpio, con la agilidad de un boceto, pero serio. Lo mío era otra cosa. Después del desconcierto inicial, los directores de Columba aceptaron de buen grado los aires de renovación que comenzarían a soplar en las páginas de Intervalo, a poco que ellos me alentasen a insistir con mi dibujo “divertido”. Que alegremente convertí en desopilante con la aparición de Robin Wood en la  editorial.
7- ACERCA DE ROBIN WOOD
Robin es un escritor sumamente talentoso y un argumentista nato, de ilimitada capacidad creativa e inventiva inagotable. Tiene un excelente manejo del idioma, sabe golpear o acariciar al lector con la palabra justa y sus textos jamás explican la ilustración  sino que solamente dan imágenes (situaciones, sensaciones) que el dibujo no puede dar.
Comparándolo con Oesterheld, se podría decir que éste era un cuentista (con el clásico remate del cuento corto), mientras que Wood es un dramaturgo que, a pesar del desenlace a veces previsible del drama, es capaz de levantar en vilo al espectador o hundirlo en su butaca varias veces a lo largo de la obra. (Recuerdo que Julio Almada me decía que el ideal de un guión de historietas debe acercarse, en su estrctura, a “La Isla del Tesoro” de Stevenson. Al comienzo de la novela se sabe que hay un tesoro y se sabe también que va a ser encontrado al final. Pero a lo largo de la historia suceden mil cosas que atrapan al lector, lo meten en la aventura y lo mantienen en suspenso hasta el desenlace previsible).
Robin Wood es también un ocurrente escritor de comedia. Matizando su producción dramática, iba presentando guiones humorísticos “unitarios” destinados a mi dibujo. Uno de ellos se titulaba “Mi novia y yo”. A los de Columba les resultó especialmente divertido y le encomendaron escribir otro. Y luego otro y otro más. Y así nació la serie de INTERVALO. A todo esto, yo no lo conocía personalmente a Robin. Cuando ello ocurrió, descubrí que era notablemente parecido al personaje que yo había creado para ser el Tino Espinoza de “Mi novia y yo”. Tal es así que muchos en la editorial creían que yo ya conocía a Robin y había dibujado a Tino adrede parecido a él. Lo cierto es que luego ocurrió lo contrario: Robin decidió parecerse totalmente a Tino. De manera que se peinó el jopo caído sobre la frente y se metió una pipa en la boca, sonriendo de costado. Esta foto fue la que apareció durante los primeros años en el cabezal de la serie, que llegó a cumplir veinticinco.
8- OTRAS SERIES
Simultáneamente a “Mi Novia y yo” y a cómicas “sueltas”, tuve oportunidad de seguir ilustrando historietas dramáticas, creando series que me resultaron muy gratificantes: “Larry Trenton”, con William Woolrich (Grassi) y “Cuentos de Almejas”, con Pedro Mazzino (en esta historieta, cuyo verdadero personaje central es una ciudad balnearia, logramos una ambientación tan creíble que un lector del interior escribió a la editorial preguntando dónde exactamente quedaba Almejas, ya que no podía ubicarla en el mapa y quería pasar allí las vacaciones con sus hijos…) Otras series, en cambio, no tuvieron el “ángel” necesario para convertirse en baluartes de las revistas en que salieron publicadas (cosa que uno siempre pretende). Así, “Killroy”, con Oesterheld y “Canada Joe”, con Ray Collins (para CORTO MALTES) se fueron diluyendo sin pena ni gloria, aunque esta última también se publicó en Italia, y ambas fueron seguidas por otros dibujantes.
9- ARTE EN COLABORACIÓN
A propósito de otros dibujantes, tal vez sea de interés señalar aquí que nunca trabajé con ayudante. Simplemente porque no va con mi personalidad: soy sumamente crítico y detallista, me cuesta delegar responsabilidades en otros y  mi modalidad de trabajo es ir cambiando o perfeccionando el planteo a lápiz al pasarlo a tinta. De manera que tendría un ayudante solamente para hacer los fondos, que por otra parte soluciono muy rápido, o sea que no vale la pena. He hecho, sin embargo, varios episodios de la serie “Billy Grant” en colaboración con Carlos Villagrán (“Argón”), para que éste, a pedido de la editorial, le fuese tomando la mano a mi estilo. Pero el ensayo no prosperó.
Colección Clásicos - Ed. Columba - Pepe Sanchez, Libro 1 - Robin Wood y Carlos Vogt (Tebeos y Comics Pendientes de Clasificar)

10- EN JODA Y EN SERIO
Cuando empecé “Pepe Sánchez”, con Robin Wood, en 1975, dejé prácticamente de dibujar “en serio” para dedicarme exclusivamente a dibujar “en joda”, tratando de evolucionar en mi estilo hacia un máximo de comicidad.
Sin embargo, para no achancharme y lograr contrastes en mi producción, volví a dibujar una historieta dramática, “Mojado”, sobre guión de Robin, que se publicó catorce años en EL TONY y que obtuvo una respuesta muy favorable de los lectores. Esto de no encasillarse en lo humorístico, exige un esfuerzo especial e involucra, por supuesto, un mayor desgaste intelectual. Pero, tal vez paradójicamente, es esto precisamente lo que lo mantiene a uno más “fresco” en su creatividad y más comprometido profesionalmente en cuanto a dar, en lo posible, siempre más de lo que esperan tanto el editor como el lector.
11- COLUMBA
Y hablando de editor: Columba fue una empresa muy sólida y muy respetable. Una de sus publicaciones (no sé si la primera) "El Tony", llegó a ser, con 70 años, la más antigua revista del mundo dedicada exclusivamente a la historieta, y en todas sus publicaciones mantuvo la misma línea de conducta: respeto hacia las preferencias del lector y total amplitud de criterio hacia toda manifestación de creatividad literaria o gráfica que no infrigiese la veda estricta de tres temas: prnografía, sexo explícito y apología del delito. La editorial tenía una razonable exigencia del cumplimiento de las fechas de entrega, pagaba los sueldos con absoluta puntualidad, daba ocasionales adelantos a quienes lo necesitaban, y pagaba un plus a los artistas cuyas historietas se vendían al exterior. Conflictos internos terminaron llevando a cargos de decisión a una corriente que, en su afán de "modernizar" las publicaciones, impuso cambios radicales de un día para el otro, en vez de ir proponiendo paulatinas variantes de lo tradicional. Al lector, sorprendido, aquello no le gustó, y dejó de comprar las revistas. En medio de la debacle se recurrió, para peor, a iluminados "conocedores" del negocio editorial, que terminaron por desvalijar a la empresa de sus ediciones, películas y originales. Y recién al cerrar definitivamente Columba, la mayoría, sino todos los colaboradores, nos dimos cuenta de lo privilegiados que habíamos sido con aquella inagotable fuente de trabajo...
             
                                                                       Carlos E. Vogt
NOTA: Los subtítulos son una poco original ocurrencia de un servidor. Ta ta.
Ariel Avilez (avilezavilez@yahoo.com.ar)


 Colección Clásicos - Ed. Columba - MI NOVIA Y YO Libros 1 y 2 - Robin Wood y Vogt



Aunque “Mi novia y yo” nació como un simple unitario sin más ínfulas ni mayores pretensiones iniciales, la aceptación del público le propicia una larga vida.
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Robin Wood nos narra en clave de humor sus propias experiencias personales de una época temprana de su vida. Tino es Robin Wood, o viceversa, siendo Poppy una novia danesa que tuvo en sus años mozos y Tom el único perro alguna vez ha criado.
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La historia narra las aventuras de Tino Espinoza, un periodista que trabaja para la Editorial Palomita en pleno Buenos Aires, y en la galería de personajes que desfilan por ellas: su novia, Poppy, de ideas estrambóticas. Su culto perro, Tom, siempre dispuesto a salvar a su torpe amo y el único perro de historieta que lee la Enciclopedia Británica y escucha música clásica. Su jefe, Balbastro, un hombre cruel que vive gritándoles a sus empleados (en especial al pobre Tino). Y sus suegros, sus compañeros de trabajo, los vecinos, y otros tantos personajes que reflejan la vida diaria.
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“Mi novia y yo”, a pesar de no figurar entre sus trabajos más reconocidos de Robin Wood y Carlos Vogt, es una buena historia, llena de diversión, con la cual se disfruta.
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Lectura online de esta obra encontramos en
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MI NOVIA Y YO
recopilación
textos en español
transferencia cultural:
carpeta
o
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Otros :
E-19 “Delirio” / Leo Gioser (Sergio Mulko)-Lucho Olivera / revista D’artagnan / serie “Gilgamesh, el inmortal” / Editorial Columba 

En delirio, el inmortal recuerda viejos amores y a Nippur


E-100 “Historieta dedicada a la historieta” / Robin Wood-Carlos Vogt / revista Intervalo / serie “Mi novia y yo” / Editorial Columba 


Robin Wood para festejar los 100 episodios de su serie cómico-autobiográfica “Mi novia y yo” cuenta al lector, en clave humorística, como se transformó en escritor de historietas y, más importante aún, como creó al barbudo guerrero sumerio. Tino Espinoza, alter ego de Robin Wood en la serie, recibe a su amigo Lucio (Lucho Olivera) en su casa y durante una charla entre ellos, el destino quiso que Tino (Robin) escribiera un guión, dibujado por Lucio, contando la historia de un general de Lagash que escapa de su ciudad al ser conquistada por el rey Luggal-Zaggizi, de la cercana ciudad de Umma. En la historieta, Tino roba la idea para crear a su personaje de un libro que habla de un guerrero llamado Lagash de Nippur, al que transforma en Nippur de Lagash. De la misma forma copiará, y creará, otros dos personajes; “Chascarroe, el cowboy charlatán” (parodia de Jackaroe, el silencioso vaquero), escrito por un tal Robert O’Neill (uno de los seudónimos de Robin Wood) y “Danny Martin, el espía del repollo azul” (Dennis Martin) de Roberto Monti (otro de los seudónimos del autor paraguayo). Sucesivamente, Tino se olvida de su historieta, para él había sido solo un juego, y tras perder su trabajo en una fábrica, el destino vuelve a cruzarse en su camino y abre una revista (una D’artagnan) y grita “Es mi historia”. Después se dirige a la Editorial Palomita (Columba) y se entrevista con el editor Balbastro (Jorge Vasallo) y de esta forma se trasforma en el más grande escritor de historietas. Los eventos presentados, bajo forma de parodia, parecen la trama de un personaje de historietas, sin embargo Robin Wood, entrevistado por Ariel Avilez y Germán Lanzillotta, cuenta que las cosas ocurrieron en realidad de esa caótica forma. En el final de la historia Tino conoce a Carlos Vogt (que mantiene su nombre en la serie) y nace una de las mas prolíficas duplas artísticas de la Editorial Columba, que dio vida a numerosas series, entre las cuales recordamos, además de Mi novia y yo, Pepe Sánchez, Mojado, el Flaco Boedo, etc.

El  génesis (cómico) de Nippur de Lagash